La ventana de salidas a bolsa que Wall Street esperaba para este otoño pierde fuerza. Anthropic ha retrasado sus planes y ahora apunta a mediados de noviembre, mientras que OpenAI ha aplazado su eventual debut bursátil hasta el próximo año. El movimiento llega en un momento de mayor exigencia por parte de los inversores, que cuestionan las elevadas valoraciones de muchas compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
Anthropic concentra la atención del mercado
Anthropic tenía previsto salir antes a bolsa, pero su calendario se ha desplazado hasta después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, según información del Financial Times. La compañía aspira a alcanzar una valoración superior a los 2 billones de dólares, una cifra que contribuye a explicar el escrutinio sobre la operación.
OpenAI, por su parte, ha pospuesto sus planes hasta el próximo año. La decisión refuerza el peso de Anthropic en el calendario previsto de nuevas cotizaciones. Un banquero citado por el diario británico señala que los inversores están concentrando ahora su atención casi exclusivamente en esta compañía, mientras que las empresas de menor tamaño encuentran muchas más dificultades para despertar interés.
El enfriamiento no se limita a las firmas de inteligencia artificial. EG Group, operador de gasolineras; Holtec, dedicada a la energía nuclear; Oura, fabricante de anillos inteligentes; y SB Energy, especializada en centros de datos, han dejado en suspenso sus planes de salida a bolsa. La aseguradora Bamboo Insurance también ha aplazado la operación.
El mercado cuestiona las valoraciones
El principal foco de recelo son los precios que las compañías pretenden obtener en el mercado. SB Energy, por ejemplo, aspira a una valoración cercana a 50.000 millones de dólares pese a no contar todavía con ningún centro de datos operativo. Según los banqueros citados en la información, cada vez resulta más difícil convencer a los inversores de que acepten valoraciones de ese nivel.
El comportamiento de las nuevas cotizadas tecnológicas ofrece una explicación adicional. BCA Research calcula que las empresas tecnológicas que han debutado en bolsa este año cotizan, de media, alrededor de un 23% por debajo del nivel registrado en su primera sesión. Algunas de las operaciones que despertaron mayor interés experimentaron fuertes subidas iniciales, pero después acumularon semanas de descensos.
Ese patrón empieza a pesar en las decisiones de los inversores. La crítica que se repite en el mercado es que los accionistas privados han capturado importantes revalorizaciones durante años, mientras que quienes compran después de la salida a bolsa deben asumir la entrada a precios mucho más elevados.
Un cambio de tono tras un comienzo de año excepcional
El freno contrasta con la actividad de los primeros meses de 2026. La banca de inversión estaba viviendo un ejercicio excepcional, impulsado en parte por la salida a bolsa de SpaceX, que captó en junio 86.000 millones de dólares, según la fuente. Al mismo tiempo, decenas de miles de millones de dólares se canalizaron hacia bonos emitidos por empresas tecnológicas para financiar nuevos centros de datos.
Ahora, sin embargo, pesan varios factores de incertidumbre: el temor a una desaceleración de la inteligencia artificial, la oposición a la construcción de centros de datos, los elevados rendimientos de los bonos y la volatilidad de los precios de la energía. Todo ello está llevando a las compañías y a sus asesores a actuar con más cautela.
El ajuste no equivale, por ahora, a un desplome general de Wall Street. El S&P 500 continúa cerca de su máximo histórico y el VIX, que mide la volatilidad esperada en bolsa, se mantiene relativamente bajo. La tensión se concentra en el mercado de nuevas emisiones: los inversores ya no parecen dispuestos a aceptar cualquier valoración solo por estar asociada a la inteligencia artificial, los centros de datos o una expectativa de crecimiento elevado.











