Raoul Pal sostiene que el capital empieza a desplazarse desde la inteligencia artificial hacia las criptomonedas, aunque la rotación todavía se enfrenta a un entorno de liquidez más restrictivo. El inversor señala que la fortaleza del dólar y los altos rendimientos siguen limitando la entrada de fondos en activos digitales.
La tesis de Pal no plantea una migración completa ni inmediata. Su lectura apunta a un cambio gradual en la preferencia del capital: después del interés concentrado en la inteligencia artificial, una parte de los recursos podría comenzar a buscar exposición en el mercado de criptomonedas. Sin embargo, esa posible rotación estaría condicionada por factores financieros que dificultan que la liquidez llegue con mayor intensidad a estos activos.
El dólar fuerte mantiene el freno sobre la liquidez
Entre los obstáculos que identifica Pal figuran la fortaleza del dólar y los elevados rendimientos. Ambos elementos, según su planteamiento, restringen la liquidez disponible y reducen el margen para que el capital se dirija hacia inversiones consideradas más sensibles a las condiciones financieras.
Por eso, la previsión de un desplazamiento desde la inteligencia artificial hacia las criptomonedas no debe interpretarse como un movimiento ya completado. Pal describe un proceso que estaría comenzando, pero reconoce que el contexto monetario y de mercado todavía impone límites. La fuente no precisa ni el volumen de capital implicado ni el calendario de esa posible rotación.
Los agentes de IA podrían impulsar el uso de Ethereum y Solana
La visión de Pal también relaciona el desarrollo de los agentes de inteligencia artificial con un posible aumento del uso de Ethereum y Solana. Su expectativa es que estos agentes puedan generar más actividad en ambas redes, aunque no detalla en qué momento se produciría ese efecto ni cuál sería su alcance.
El inversor introduce, no obstante, una cautela relevante sobre la comparación entre los dos ecosistemas. A su juicio, un incremento de la actividad en Solana no sería suficiente, por sí solo, para que su token, SOL, supere a ether (ETH) en valor de mercado.
La advertencia separa dos conceptos que a menudo se presentan juntos: el uso de una red y la valoración de su activo. Que los agentes de IA puedan elevar la actividad en Solana no implica automáticamente que SOL vaya a adelantar a ETH por capitalización. Para Pal, esa conclusión requeriría algo más que un aumento de las transacciones o de la utilización de la red.
Una hipótesis condicionada por el entorno de mercado
El planteamiento combina, por tanto, una previsión sobre los flujos de capital con otra relacionada con la infraestructura blockchain. Por un lado, Pal observa señales de una posible rotación desde la inteligencia artificial hacia las criptomonedas. Por otro, espera que los agentes de IA puedan reforzar el uso de determinadas redes.
Pero ambas ideas están formuladas con matices. La liquidez continúa limitada por el dólar fuerte y los altos rendimientos, mientras que una mayor actividad en Solana no garantiza un cambio en la posición relativa de SOL frente a ETH. La lectura de Pal presenta así un escenario potencial para el mercado, no una confirmación de que esa rotación de capital o ese adelantamiento en valor de mercado ya se hayan producido.











