El Gobierno de Estados Unidos transfirió 833,6 BTC, valorados en unos 71,6 millones de dólares en el momento de la operación, poco antes de que Bitcoin registrara una caída cercana al 2% en apenas veinte minutos. Los fondos acabaron en Coinbase Prime, la división de la plataforma destinada a grandes clientes, en un movimiento que coincidió con una pérdida de más de 50.000 millones de dólares de capitalización en el mercado de criptomonedas.
Los datos proceden de Arkham, la firma especializada en identificar a los titulares de direcciones en la cadena de bloques. Según su seguimiento, los bitcoins fueron enviados primero a dos direcciones desconocidas y, en cuestión de horas, llegaron a Coinbase Prime.
Los fondos proceden de incautaciones judiciales
Los 833,6 BTC están vinculados al ataque contra Bitfinex de 2016 y al caso de fraude relacionado con Sergei Potapenko e Ivan Turogin, responsables de la plataforma de minería en la nube HashFlare. No se trata, por tanto, de una adquisición reciente del Gobierno, sino de activos confiscados en procedimientos penales.
En paralelo, otra cartera movió aproximadamente 40.285 BNB, la criptomoneda de Binance, a través de varias direcciones intermediarias hasta una dirección que no ha sido identificada. Esos tokens estaban valorados en unos 31,6 millones de dólares y procedían de activos incautados a Alameda Research, la firma de negociación vinculada al fundador de FTX, Sam Bankman-Fried.
En conjunto, ambas operaciones superaron los 100 millones de dólares. Aun así, representan una parte reducida de las reservas digitales bajo control del Estado. Las carteras del Gobierno estadounidense todavía contienen unos 27.500 millones de dólares en criptomonedas, de los que 27.230 millones corresponden a Bitcoin. Los 833,6 BTC transferidos suponen menos del 0,3% del total en bitcoin.
Coinbase Prime actúa como custodio
La llegada de los fondos a Coinbase Prime despertó temores a una venta, especialmente porque las transferencias desde carteras gubernamentales se han interpretado en el pasado como una posible señal de liquidación. Antes del segundo mandato de Donald Trump, Estados Unidos vendía con cierta frecuencia grandes lotes de bitcoin confiscados. En marzo de 2023, por ejemplo, se desprendió de 9.861 BTC procedentes del caso Silk Road por unos 215 millones de dólares.
El marco actual es diferente. En marzo de 2025, Trump firmó un decreto para crear una Reserva Estratégica de Bitcoin, concebida para conservar los bitcoins del Estado en lugar de venderlos. En este contexto, Coinbase Prime funciona principalmente como custodio. La plataforma ya custodia criptomonedas para el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, la agencia encargada de gestionar activos incautados.
Además, la prohibición de venta establecida para los bitcoins de la reserva no se aplica al BNB. Las demás criptomonedas confiscadas forman parte de un fondo separado, sobre el que el secretario del Tesoro dispone de un margen de decisión mayor.
Una caída amplificada por las liquidaciones
Bitcoin cayó casi un 2% poco después de la transferencia. El movimiento se vio agravado por el cierre forzoso de posiciones apalancadas: se liquidaron más de 400 millones de dólares y cada venta automática añadió presión al precio.
La operación del Gobierno pudo actuar como detonante, pero no fue el único factor señalado en la evolución del mercado. Bitcoin también estaba bajo presión por el aumento del precio del petróleo y de las rentabilidades de los bonos.
La reserva estratégica tampoco se ha traducido hasta ahora en compras de bitcoin. El decreto permite adquirir más unidades siempre que la operación sea presupuestariamente neutral, es decir, que se financie con otros activos del Estado y no implique un coste para el contribuyente. En el Congreso, los republicanos Nick Begich y el demócrata Jared Golden han planteado una propuesta para dar respaldo legal a la reserva y prohibir las ventas durante 20 años. El texto no fija un objetivo de compras y, mientras no se apruebe, la política depende de un decreto que un futuro presidente podría revocar.










