El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido de que los gobiernos, especialmente los de las economías desarrolladas con mayores niveles de deuda, ya no pueden seguir aplazando las decisiones necesarias para sanear sus cuentas públicas. La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, considera que el aumento de los tipos de interés está elevando el coste de financiación justo cuando los presupuestos afrontan nuevas necesidades de gasto.
La advertencia llega antes de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, en un momento en el que la deuda pública mundial, medida en relación con el tamaño de la economía, se encuentra en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial. Georgieva señaló además que la ratio entre deuda y producto interior bruto mundial se dirige hacia el 100% en los próximos años.
Más deuda y mayor presión sobre los presupuestos
El encarecimiento de los bonos soberanos está teniendo un efecto directo sobre las finanzas públicas. Cuando sube la rentabilidad exigida por los mercados, también aumentan los intereses que los Estados deben pagar para refinanciarse y emitir nueva deuda. En varios países, los costes de financiación han alcanzado máximos de varias décadas.
Para Georgieva, los gobiernos no pueden confiar únicamente en que el crecimiento económico termine resolviendo el problema. Las economías avanzadas con una deuda elevada deberían presentar planes creíbles para mejorar sus cuentas a medio plazo y, en algunos casos, adoptar medidas de efecto más inmediato.
El ajuste, sin embargo, se produce en un entorno especialmente complejo. Los gobiernos deben decidir cómo contener el gasto o aumentar los ingresos sin desatender partidas como la defensa. Recortar el gasto o subir los impuestos puede frenar la actividad, mientras que unos tipos elevados incrementan la factura de la deuda ya acumulada. De ahí que la directora gerente del FMI describa las decisiones que afrontan los responsables económicos como políticamente muy difíciles.
El riesgo de una nueva presión inflacionista
A la tensión fiscal se suma la posibilidad de un nuevo repunte de la inflación. Según la fuente, los mercados financieros están contemplando mayores subidas de precios vinculadas a la guerra en Oriente Próximo. Ante ese escenario, Georgieva considera que los bancos centrales deben estar preparados para volver a elevar los tipos si la inflación amenaza con descontrolarse.
La directora gerente calificó de adecuado el endurecimiento aplicado por el Banco Central Europeo, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Japón. También apuntó que puede ser prudente mantener por ahora una orientación monetaria restrictiva. El Banco de Inglaterra, por su parte, ha mantenido hasta el momento los tipos en el 3,75%.
Esta estrategia da prioridad a contener los precios, pero prolonga la presión sobre el crecimiento y sobre las cuentas de los Estados. El resultado es un margen de maniobra más reducido para los gobiernos, que deben equilibrar la disciplina fiscal con las necesidades de gasto y el riesgo de debilitar la economía.
La inteligencia artificial añade otro foco de riesgo
Georgieva también llamó la atención sobre las oportunidades y amenazas asociadas a la inteligencia artificial. Según estudios del FMI citados por la directora gerente, una adopción exitosa de esta tecnología podría añadir alrededor de medio punto porcentual al crecimiento económico mundial.
Ese potencial convive con riesgos relevantes para el empleo, la ciberseguridad y la estabilidad financiera. Georgieva pidió prestar atención además a los modelos más avanzados de IA, ante la posibilidad de que algunos sistemas lleguen a escapar al control humano.
La advertencia coincide con la preocupación expresada por Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra, sobre la necesidad de poder intervenir si los modelos de inteligencia artificial más avanzados llegaran a representar una amenaza para el sistema financiero.










