Raoul Pal, fundador de Real Vision y especializado en análisis macroeconómico, considera que una pausa en el rally de las acciones relacionadas con la inteligencia artificial podría favorecer un desplazamiento de capital hacia las criptomonedas. El inversor, sin embargo, advierte de que el entorno todavía no es el adecuado para dar por consolidada esa rotación.
El dólar y la deuda limitan el apetito por el riesgo
La principal dificultad para el mercado cripto, según Pal, está en las condiciones de liquidez. La fortaleza del dólar y los elevados rendimientos de la deuda pública estadounidense reducen el dinero disponible para activos considerados de mayor riesgo, entre ellos bitcoin y el resto de las criptomonedas.
En este escenario, un debilitamiento de la divisa estadounidense podría abrir la puerta a nuevas subidas del mercado. Pal plantea esa posibilidad, pero evita presentarla como un desenlace asegurado. Su escenario más favorable combinaría un dólar más débil, una curva de tipos más pronunciada y un aumento del crédito bancario. Por ahora, sostiene, la evolución de estos factores no apunta plenamente en esa dirección.
El rendimiento del bono estadounidense a diez años llegó al 5,29% en septiembre, una referencia que ilustra la presión que unos tipos elevados pueden ejercer sobre los activos financieros más sensibles a la liquidez.
La IA y las criptomonedas compiten por el mismo capital
Pal observa además una competencia creciente entre las acciones vinculadas a la inteligencia artificial y las criptomonedas por atraer el capital de los inversores. Su hipótesis es que una fase de consolidación en el sector de la IA permitiría que parte de ese dinero se dirigiera gradualmente hacia otros mercados.
El inversor cita como ejemplo lo ocurrido en agosto. Entre el 19 y el 25 de ese mes, bitcoin subió alrededor de un 25%, hasta alcanzar los 80.000 dólares, mientras Nvidia encadenó siete sesiones consecutivas de descensos. Para Pal, aquel movimiento mostró cómo una pausa en uno de los segmentos más fuertes del mercado puede coincidir con una mejora relativa de las criptomonedas.
La distinción es importante. Pal no considera deseable un desplome de las acciones relacionadas con la IA. Una caída brusca podría reflejar una retirada general de liquidez de los mercados financieros y terminar perjudicando también a los criptoactivos. Su escenario preferido es, por tanto, un periodo sin una tendencia definida en la renta variable vinculada a la inteligencia artificial, no una crisis del sector.
Ethereum y Solana, ante el avance de los agentes de IA
Más allá de los flujos de capital a corto plazo, Pal atribuye un posible papel relevante a los agentes de inteligencia artificial. Estos programas pueden ejecutar pagos y utilizar contratos inteligentes con un grado de autonomía cada vez mayor. En ese contexto, el inversor sitúa a Ethereum y Solana como las redes que podrían beneficiarse principalmente.
Los agentes podrían emplear monedas estables para pagar servicios en línea de forma autónoma, lo que elevaría el uso de las redes a medida que la inteligencia artificial recurriera más a ellas. Pal no se inclina de forma clara por una victoria de Ethereum o Solana en esa posible pugna.
Solana dispone de más direcciones activas, mientras que Ethereum concentra bastante más capital en protocolos de finanzas descentralizadas. La actividad de Solana, además, estaría vinculada en buena medida a operaciones especulativas de importes relativamente reducidos, según su análisis. En esta visión de futuro, bitcoin tendría una presencia menor en la actividad económica generada directamente por los agentes de IA.










