El Gobierno de Estados Unidos ha transferido 9.261 bitcoins, valorados en unos 770 millones de dólares, a Coinbase Prime en el plazo de dos días. El movimiento ha reavivado las dudas sobre una posible venta de parte de las reservas de BTC bajo control federal, aunque la operación también puede responder a motivos de custodia y gestión de activos incautados.
Una transferencia con origen parcialmente desconocido
Galaxy Research identificó los movimientos hacia una dirección de Coinbase Prime destinada específicamente a activos incautados. Una parte importante de los bitcoins procede de grandes ataques informáticos registrados en el pasado. Aproximadamente la mitad está relacionada con el ataque contra Bitfinex, mientras que otra parte guarda conexión con incidentes anteriores vinculados a Binance.
El dato que más incertidumbre introduce son los 2.456 BTC enviados desde monederos que hasta ahora no habían sido asociados al Gobierno estadounidense. El origen de estas monedas no está claro. Según Galaxy Research, podrían corresponder a una nueva incautación de gran tamaño por parte de las fuerzas de seguridad, aunque no existe confirmación oficial al respecto.
La utilización de Coinbase Prime tampoco permite concluir por sí sola que Washington haya iniciado una liquidación. La plataforma ofrece servicios de custodia y gestión para empresas e instituciones financieras, además de facilitar operaciones de negociación. Desde 2024, el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos trabaja con Coinbase Prime en la administración de bienes incautados.
El traslado no equivale necesariamente a una venta
Las transferencias de grandes cantidades de bitcoin a una plataforma con capacidad de negociación suelen ser vigiladas por el mercado porque pueden anticipar una venta. Si los 9.261 BTC se colocaran efectivamente en el mercado en un periodo corto, el volumen podría aumentar la presión vendedora sobre el activo.
Pero entre mover las monedas y venderlas existe una diferencia relevante. En este caso, los bitcoins pueden haber sido trasladados a Coinbase Prime para su custodia, sin que exista una orden de venta asociada. La dirección receptora, destinada a activos incautados, encaja también con esa posibilidad.
La política aprobada por Donald Trump añade otro elemento al análisis. En marzo de 2025, el presidente firmó una orden ejecutiva para crear una Reserva Estratégica de Bitcoin. El objetivo es conservar a largo plazo determinados bitcoins obtenidos mediante incautaciones. La orden establece, en principio, que los activos que hayan pasado definitivamente a ser propiedad del Gobierno a través de procedimientos penales o civiles no deben venderse y han de incorporarse a la reserva nacional.
La medida no implica que todos los bitcoins bajo control gubernamental estén automáticamente sujetos a esas reglas. La situación jurídica de cada activo y su procedencia son determinantes. En particular, el origen todavía desconocido de los 2.456 BTC dificulta saber qué tratamiento les correspondería.
Un patrón que ya se había producido
Esta no es la primera transferencia de gran volumen desde las carteras gubernamentales estadounidenses a Coinbase Prime. En julio, las autoridades enviaron a la plataforma alrededor de 297 millones de dólares en Bitcoin y Ethereum (ETH), también procedentes de incautaciones anteriores.
Los movimientos reflejan la magnitud de los activos digitales que el Gobierno de Estados Unidos gestiona como resultado de investigaciones penales y ataques informáticos. Por ahora, la cuestión central no es solo si los 770 millones de dólares en bitcoin llegarán al mercado, sino qué son exactamente los 2.456 BTC cuyo origen aún no ha sido identificado públicamente.











