Francia estudia gravar a partir de 2027 los cambios de criptomonedas por monedas estables, una medida que alteraría una de las estrategias más habituales para reducir temporalmente la exposición a la volatilidad sin abandonar el mercado de activos digitales. La propuesta forma parte de un paquete más amplio que también incluye un posible impuesto de salida para los grandes patrimonios en criptomonedas.
El paso a stablecoins podría dejar de ser neutral
En la actualidad, muchos inversores convierten activos como Bitcoin (BTC) en monedas estables cuando quieren limitar el riesgo de las oscilaciones del mercado. En lugar de transferir los fondos a una cuenta bancaria, los mantienen dentro del ecosistema cripto mediante tokens cuyo valor suele estar vinculado a una divisa tradicional, como el dólar estadounidense.
Entre las stablecoins más conocidas se encuentran Tether (USDT) y USD Coin (USDC). La propuesta francesa contempla que el intercambio de una criptomoneda por uno de estos activos pueda considerarse un hecho imponible desde 2027. En ese caso, el inversor tendría que tributar por la ganancia realizada aunque no hubiera convertido todavía sus fondos a euros.
El cambio tendría impacto especialmente en quienes alternan con frecuencia entre criptomonedas y monedas estables. Cada operación podría generar obligaciones fiscales adicionales si la normativa acaba equiparando estos intercambios a una venta con efectos tributarios. Por ahora, sin embargo, se trata de una propuesta y su alcance dependerá de la tramitación y de la redacción definitiva de las normas.
Un posible impuesto de salida para grandes patrimonios
Francia también analiza un impuesto de salida dirigido a personas con más de 800.000 euros en activos digitales que trasladen su residencia al extranjero. El objetivo sería evitar que los grandes inversores abandonen el país para esquivar la tributación sobre plusvalías acumuladas en sus carteras.
La medida podría afectar a quienes concentran una parte relevante de su patrimonio en Bitcoin, Ethereum (ETH) u otros criptoactivos. La liquidación fiscal podría producirse con el cambio de residencia, incluso si los activos todavía no se han vendido. La propuesta apunta, por tanto, a gravar una ganancia acumulada antes de que se materialice mediante una venta, aunque los detalles concretos aún están pendientes de definición.
Al mismo tiempo, se debate ampliar el plazo para compensar pérdidas. Los inversores podrían disponer de hasta diez años para utilizar pérdidas de ejercicios anteriores frente a ganancias futuras. Esta posibilidad beneficiaría, en teoría, a quienes sufrieran un año especialmente negativo y no volvieran a obtener beneficios hasta varios ejercicios después. También en este caso la aprobación final está por decidir.
Más control fiscal dentro de la Unión Europea
Las iniciativas francesas se encuadran en un movimiento más amplio hacia una mayor supervisión fiscal de las criptomonedas. Grecia trabaja en una propuesta que establecería un impuesto del 10% sobre las ganancias realizadas, con una exención de 500 euros. El resultado dependerá de la redacción definitiva y de la aprobación de la norma.
En paralelo, la Unión Europea ha comenzado a aplicar desde enero de 2026 nuevas obligaciones de información mediante la directiva DAC8. Los proveedores de servicios de criptoactivos deben recopilar determinados datos sobre sus clientes y operaciones y comunicarlos a las autoridades tributarias.
DAC8 no extiende automáticamente las medidas fiscales francesas a países como Países Bajos o Bélgica, ya que la fiscalidad continúa siendo en gran medida una competencia nacional. Sí reduce, no obstante, el margen para mantener operaciones y patrimonios digitales fuera del conocimiento de las administraciones, también cuando se utilizan plataformas extranjeras. La combinación de nuevas reglas nacionales y de un mayor intercambio de información acerca el tratamiento fiscal de las criptomonedas al de las inversiones tradicionales.









