Solana ha activado en su red principal intervalos de 200 milisegundos entre bloques, con lo que duplica la frecuencia de producción prevista desde el lanzamiento de la blockchain. La actualización, completada el 9 de octubre, eleva de 2,5 a cinco las oportunidades de producir bloques cada segundo y reduce aproximadamente a la mitad el tiempo necesario para completar una época de la red.
Un despliegue gradual hasta los 200 milisegundos
Anza, el equipo responsable del cliente de validadores Agave, confirmó la finalización de la propuesta SIMD-0525. “Los bloques llegan el doble de rápido que en el origen. Ahora una época dura aproximadamente un día en lugar de dos”, señaló la organización.
La modificación culmina un despliegue dividido en cuatro fases. Solana comenzó en agosto reduciendo el objetivo de sus intervalos a 350 milisegundos, para pasar después a 300 y 250 milisegundos antes de alcanzar el nuevo objetivo de 200 milisegundos. Con la configuración original, cada intervalo estaba fijado en 400 milisegundos y una época requería alrededor de 48 horas. Ahora, el plazo estimado es de unas 24 horas.
Los primeros datos de rendimiento apuntan a una aceleración efectiva, aunque la red todavía no alcanzaba de forma constante el nuevo objetivo. Una muestra de la interfaz pública de acceso remoto a procedimientos de Solana, elaborada sobre 1.413 intervalos posteriores a la activación, registró una media aproximada de 222 milisegundos. Bajo el objetivo anterior de 250 milisegundos, la media observada había sido de unos 268 milisegundos.
Más rapidez, sin duplicar la capacidad de ejecución
La reducción de los intervalos puede mejorar la respuesta de las aplicaciones que operan sobre Solana, en particular las plataformas de negociación descentralizada y los creadores de mercado que dependen de actualizaciones rápidas de precios y órdenes.
El cambio también acorta el periodo durante el que cada validador puede controlar nominalmente la inclusión de transacciones. Con SIMD-0525, la ventana de cuatro intervalos asignada a cada validador pasa de 1,6 segundos a 800 milisegundos.
Eso no significa, sin embargo, que Solana pueda procesar automáticamente el doble de transacciones. Los desarrolladores han reducido de forma proporcional el presupuesto computacional disponible dentro de cada intervalo, de manera que la capacidad aproximada de ejecución por segundo se mantiene sin cambios.
La nueva cadencia introduce además exigencias operativas. La vigencia de los identificadores criptográficos de bloque, conocidos como blockhashes, se sitúa ahora en aproximadamente 30 segundos, frente a los 60 segundos de la configuración original. Las aplicaciones que firman transacciones sin conexión o las envían con retraso disponen, por tanto, de menos margen antes de tener que actualizarlas.
Los proveedores de infraestructura deben procesar bloques con mayor frecuencia y los validadores afrontan plazos más ajustados para producirlos y propagarlos. Por ese motivo, la estabilidad sostenida del rendimiento y la tasa de intervalos omitidos serán referencias relevantes para evaluar el resultado de la actualización.
Alpenglow, el siguiente paso del calendario técnico
La atención de la comunidad se dirige ahora a Alpenglow, la próxima gran actualización prevista para Solana. Su objetivo es reformar el mecanismo de consenso y llevar la finalización de las transacciones a aproximadamente 150 milisegundos, frente a los cerca de 12,8 segundos del sistema actual, TowerBFT.
Alpenglow ya ha sido desplegada en las redes de pruebas y desarrollo de Solana, pero todavía no cuenta con una fecha anunciada para su activación en la red principal. Jacob Creech, vicepresidente de tecnología de la Fundación Solana, presentó la mejora de los intervalos como otro avance dentro de la evolución del software de la red y situó Alpenglow como el siguiente hito relevante.











