La Unión Europea estudia imponer aranceles adicionales a los coches híbridos fabricados en China, en un nuevo intento de contener el creciente desequilibrio comercial con Pekín sin desencadenar una guerra comercial abierta. Una de las opciones sobre la mesa contempla permitir la entrada de un volumen limitado de vehículos con el arancel habitual y aplicar tasas más elevadas a las importaciones que superen ese umbral, según Bloomberg.
La propuesta llega mientras el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, mantiene esta semana una reunión con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao. La balanza comercial será uno de los asuntos centrales del encuentro. El déficit de la UE con China supera ya los 1.000 millones de dólares diarios, de acuerdo con la información de referencia.
Los híbridos ganan peso en la estrategia china
Bruselas ya aprobó aranceles elevados para los coches eléctricos procedentes de China. Desde entonces, los fabricantes del país han buscado otras vías para ampliar su presencia en el mercado europeo, y los vehículos híbridos ocupan un lugar cada vez más relevante en esa estrategia.
En agosto, las marcas chinas concentraron aproximadamente una cuarta parte de las ventas europeas de coches híbridos. El avance se produce tras la transformación de la industria automovilística china, que ha reforzado especialmente su posición en el segmento eléctrico. Empresas como BYD y Geely compiten ahora con mayor fuerza en Europa, mientras fabricantes europeos como Volkswagen y Mercedes-Benz han perdido parte del terreno que durante años ocuparon en China.
La presión exportadora también responde a las condiciones del mercado doméstico chino. Los fabricantes afrontan un exceso de capacidad y una intensa competencia de precios, por lo que buscan nuevas oportunidades fuera del país. Con el mercado estadounidense prácticamente cerrado a los coches chinos, Europa se ha convertido en uno de sus principales destinos.
Francia y Alemania reclaman más herramientas
El debate comercial ha adquirido además una dimensión política. Alemania y Francia han pedido conjuntamente a la Comisión Europea que prepare instrumentos más contundentes para responder a una eventual escalada de las tensiones con China. Entre las alternativas estudiadas figuran medidas que, en circunstancias extremas, permitirían restringir parcialmente el acceso de determinados países al mercado único.
Pekín ha respondido contra el giro proteccionista. Su Ministerio de Comercio instó a Francia y Alemania a no empujar a la UE hacia nuevas barreras y advirtió de que esas decisiones podrían terminar perjudicando también a la economía europea.
El margen de Bruselas está condicionado por la dependencia de China en materias primas estratégicas. El país asiático es un proveedor clave de tierras raras, esenciales para fabricar automóviles, productos electrónicos y otros bienes industriales. Sari Arho Havren, del Royal United Services Institute, advierte de que Europa tendría dificultades para sostener una medida comercial de gran alcance sin reservas suficientes ni proveedores alternativos, ya que Pekín podría utilizar ese suministro como instrumento de represalia.
Negociaciones con pocas expectativas de acuerdo amplio
Las primeras señales de respuesta china ya han aparecido. El pasado fin de semana, Pekín abrió una investigación antidumping sobre las exportaciones europeas de un producto químico utilizado, entre otros fines, en pesticidas, medicamentos y colorantes.
Por eso, las conversaciones de esta semana serán relevantes aunque no se espera que resuelvan todos los puntos de fricción. En la reunión celebrada en junio, la UE fijó octubre como fecha límite para lograr avances concretos en asuntos como el exceso de capacidad, el acceso al mercado y las restricciones a la exportación. Funcionarios europeos citados por Bloomberg consideran más probable que se alcancen concesiones menores que un acuerdo global.
Los resultados se trasladarán después a una cumbre de la UE en Bruselas. Los líderes europeos deberán decidir si las medidas existentes bastan para proteger a la industria comunitaria y a los empleos vinculados a ella, o si el avance de las exportaciones chinas exige una respuesta comercial más dura.










