Raheim Hamilton, uno de los fundadores de Empire Market, ha sido condenado en Estados Unidos a 40 años de prisión por su participación en la gestión de este mercado ilegal de la web oscura. El tribunal también le ha impuesto una multa de 5 millones de dólares y la entrega de 1.230 bitcoins, valorados en unos 101 millones de dólares, además de otros activos.
Hamilton, de 30 años, deberá entregar asimismo 24,4 ether (ETH), con un valor estimado de alrededor de 60.000 dólares, y tres inmuebles. La condena fue dictada por un juez federal de Chicago, según la información del Departamento de Justicia estadounidense recogida en el caso.
Más de cuatro millones de operaciones ilegales
Empire Market estuvo operativo entre 2018 y 2020 y fue creado y gestionado por Hamilton junto a Thomas Pavey, de 41 años. La plataforma funcionaba en la web oscura, un segmento de internet al que se accede mediante programas específicos y que se utiliza para ocultar la identidad y la localización de sus usuarios.
De acuerdo con los fiscales estadounidenses, el mercado facilitó más de cuatro millones de operaciones de venta de drogas. El valor total de las transacciones superó los 430 millones de dólares, de los que casi 375 millones correspondían a estupefacientes.
La actividad de Empire Market no se limitaba a la venta de drogas. En la plataforma también se ofrecían datos personales robados, credenciales de acceso, dinero falso y programas destinados a llevar a cabo ciberataques. La escala del mercado convirtió su cierre y la identificación de sus responsables en uno de los principales objetivos de las autoridades.
El papel de Bitcoin y los mezcladores
Las criptomonedas ocupaban un lugar central en el funcionamiento de Empire Market. Los clientes debían pagar con activos digitales, lo que permitía realizar las operaciones al margen del sistema bancario tradicional. Según los fiscales, Hamilton y Pavey también recomendaban a los usuarios utilizar mezcladores de criptomonedas para dificultar el seguimiento de los fondos.
Estos servicios combinan fondos de distintos usuarios y complican la identificación de su origen y de su destinatario final. Sin embargo, el uso de Bitcoin no implica anonimato absoluto. Las operaciones quedan registradas en la cadena de bloques, un registro público que puede ser analizado por los investigadores para reconstruir el recorrido del dinero y, en determinados casos, vincularlo con personas concretas.
La entrega de 1.230 BTC forma parte del decomiso ordenado contra Hamilton. Su socio Pavey ya había tenido que entregar un patrimonio que incluía 1.584 BTC, dos cajas con 25 onzas de oro en lingotes cada una, tres vehículos y dos inmuebles en Florida. Pavey se declaró culpable el año pasado de participar en una conspiración de narcotráfico a gran escala y admitió su implicación en la creación y gestión de Empire Market. Está previsto que su sentencia se conozca a finales de este mes.
Una ofensiva más amplia contra los servicios de blanqueo
El caso se enmarca en la actuación de las autoridades estadounidenses contra mercados ilegales y servicios de blanqueo que emplean criptomonedas. En febrero, Ruis-Sian Lin, administrador de Incognito Market, fue condenado a 30 años de prisión.
Un mes antes, las autoridades incautaron criptomonedas, inmuebles y efectivo por un valor aproximado de 400 millones de dólares vinculados a Helix, un antiguo servicio utilizado para ocultar el rastro de transacciones en Bitcoin. Según el Departamento de Justicia, narcotraficantes y otros delincuentes recurrieron a Helix para blanquear ingresos ilícitos. El servicio habría procesado al menos 354.468 BTC, una cantidad que, con la cotización utilizada en la información original, equivalía a unos 29.000 millones de dólares.












