Donald Trump asegura que Rusia y Ucrania han acordado un alto el fuego inmediato para detener los ataques contra infraestructuras energéticas, aunque el pacto todavía no parece estar cerrado. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha expresado su respaldo a la propuesta, pero afirma que Kiev aún espera conocer los términos concretos y el alcance del compromiso.
Un anuncio sin detalles sobre el alcance del pacto
Trump comunicó el acuerdo el domingo a través de Truth Social. Según su mensaje, Rusia y Ucrania habían dado su aprobación a la suspensión de los ataques contra las instalaciones energéticas del otro país, y les instó a respetar lo acordado.
El presidente estadounidense no precisó qué infraestructuras quedarían protegidas ni cómo se comprobaría el cumplimiento del alto el fuego. Tampoco se han detallado los mecanismos para determinar cuándo una acción constituiría una violación del acuerdo.
La respuesta de Zelenski fue más cautelosa. El mandatario ucraniano afirmó que su país apoya un alto el fuego sobre las infraestructuras energéticas, pero subrayó que Rusia también debe cumplirlo. Además, señaló que Kiev continúa a la espera de información adicional por parte de Washington.
Horas antes del anuncio, Zelenski había reclamado en una entrevista con ABC News una mayor presión estadounidense sobre Moscú. A su juicio, Rusia no está sometida a suficiente presión para poner fin a la guerra. También reiteró que Ucrania está dispuesta a dejar de atacar instalaciones energéticas rusas si Rusia adopta el mismo compromiso.
Un precedente que no llegó a consolidarse
No es la primera vez que Trump anuncia un entendimiento similar. En septiembre ya afirmó que ambos países suspenderían los ataques contra sus infraestructuras energéticas. Sin embargo, Zelenski declaró posteriormente que no se había alcanzado un acuerdo definitivo.
La falta de detalles vuelve a dejar abierta la cuestión de si el anuncio actual representa un pacto formal o una propuesta respaldada políticamente por las partes. Por ahora, el compromiso anunciado se limita a las instalaciones energéticas y no incluye el conjunto de las operaciones militares.
El diésel ruso añade tensión al escenario
El anuncio llega en un contexto de creciente tensión entre Trump y el Gobierno ucraniano por el posible regreso del diésel ruso al mercado mundial. En los últimos días, el presidente estadounidense ha pedido reiteradamente a Ucrania que deje de atacar las refinerías de petróleo rusas. Según la fuente, esas operaciones han afectado a la producción rusa de combustibles.
Moscú ya había restringido las exportaciones de diésel y otros carburantes, y prorrogó recientemente esas limitaciones hasta finales de octubre. Al mismo tiempo, Trump trabaja con el presidente ruso, Vladímir Putin, en un acuerdo que contempla la salida al mercado de unos 13,5 millones de barriles de diésel. Las primeras entregas deberían realizarse este mes, según el mandatario estadounidense.
Para facilitar la operación, el Gobierno de Estados Unidos tuvo que autorizar una excepción a las sanciones vigentes contra Rusia. La iniciativa ha recibido críticas tanto de demócratas como de republicanos, además del rechazo de Zelenski, quien sostiene que los ingresos procedentes de la venta de combustible permitirían a Moscú seguir financiando la guerra.
Trump, en cambio, considera prioritario el impacto sobre los precios de los combustibles. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha alterado el transporte de petróleo y carburantes a través del estrecho de Ormuz y ha contribuido a elevar los precios a escala mundial.
Mientras continúan estas negociaciones, la violencia no se ha detenido en Ucrania. El sábado, al menos veinte personas murieron en ataques rusos contra edificios residenciales, poco después de que una nueva ronda de conversaciones de paz en Estados Unidos terminara un día antes de lo previsto. Tras más de cinco años de guerra y varios intentos diplomáticos, aún no se vislumbra un acuerdo de paz amplio.











