Charles Hoskinson, fundador de Cardano, ha cuestionado la advertencia de Vitalik Buterin sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial (IA) debilite algunos sistemas de seguridad digital en un plazo de dos años. En su opinión, no existen pruebas científicas suficientes para sostener una predicción de ese alcance y este tipo de mensajes podría terminar dañando la seguridad que pretende proteger.
El desacuerdo sobre la criptografía resistente a la computación cuántica
Buterin considera que la IA puede acelerar de forma significativa los avances matemáticos durante los próximos años. Ese progreso, según su planteamiento, podría dejar expuestos antes de lo esperado métodos criptográficos que actualmente se consideran seguros.
Entre ellos figura la criptografía basada en retículos, una de las líneas de investigación empleadas para desarrollar sistemas capaces de resistir futuros ataques de ordenadores cuánticos. Estas máquinas podrían realizar determinados cálculos mucho más rápido que los equipos convencionales y, a largo plazo, representar una amenaza para algunos mecanismos de protección utilizados por las criptomonedas.
La preocupación de Buterin no se centra únicamente en la llegada de ordenadores cuánticos operativos. Su hipótesis es que una IA capaz de impulsar grandes avances en matemáticas podría obligar a revisar antes de lo previsto ciertos estándares de seguridad y acelerar la transición hacia alternativas más resistentes.
Hoskinson discrepa de esa valoración. En un extenso mensaje publicado en X, sostiene que Buterin no ha presentado evidencias suficientes para respaldar la posibilidad de que la IA consiga romper esas protecciones en apenas unos años. Según el fundador de Cardano, la criptografía basada en retículos lleva décadas siendo investigada y sometida a pruebas, sin que hasta ahora existan indicios convincentes de una vulnerabilidad de ese tipo a corto plazo.
El riesgo de generar dudas durante la transición
La principal objeción de Hoskinson se refiere a las consecuencias que pueden tener estas advertencias sobre el proceso de adopción de nuevos sistemas de seguridad. Gobiernos y empresas tecnológicas trabajan en la migración hacia métodos diseñados para resistir posibles ataques de ordenadores cuánticos, mientras que muchas protecciones antiguas no fueron concebidas para ese escenario.
En ese contexto, Hoskinson teme que las declaraciones sobre una posible ruptura inminente de los nuevos métodos generen desconfianza entre las organizaciones. Si las empresas retrasan la transición por temor a escoger una tecnología que también pueda quedar obsoleta, el resultado podría ser un aumento de los riesgos, según su interpretación.
El debate afecta también a las firmas digitales utilizadas en redes como Bitcoin y Ethereum. Una advertencia anterior del investigador de Ethereum Justin Drake planteó un escenario en el que la IA descubriera una vulnerabilidad en ECDSA, una técnica empleada, entre otras redes, para firmar transacciones de Bitcoin.
La amenaza para las claves privadas
Con los métodos conocidos actualmente, resulta prácticamente imposible deducir una clave privada únicamente a partir de la clave pública. Sin embargo, si un avance matemático permitiera hacerlo, un atacante podría acceder a un monedero y transferir sus fondos sin autorización.
Drake llegó a plantear la posibilidad de activar un denominado «modo búnker», con medidas adicionales para proteger los activos digitales ante una amenaza de ese tipo. Buterin comparte parte de esas preocupaciones, aunque también ha señalado que los inversores no deben reaccionar con pánico ni apresurarse a mover sus criptomonedas.
Por ahora, la discusión no parte de una vulneración demostrada. La discrepancia entre ambos fundadores se sitúa, sobre todo, en el peso que debe concederse a posibles avances futuros de la IA: Buterin pone el foco en la necesidad de anticiparse, mientras Hoskinson advierte de que especular sin pruebas puede debilitar la confianza en las soluciones que el sector está intentando desplegar.










