Donald Trump anunció un alto el fuego limitado entre Rusia y Ucrania para detener los ataques contra sus respectivas instalaciones energéticas, en una decisión que vuelve a tensar su relación con Volodímir Zelenski. El presidente ucraniano aseguró que no conocía los términos de la tregua y dejó entrever que el acuerdo se había negociado directamente con el Kremlin.
Trump comunicó la medida en su propia red social. Según su anuncio, Moscú y Kiev dejarían de atacar infraestructuras energéticas de la otra parte. Zelenski declaró a Axios que desconocía el acuerdo y preguntó cuándo entraría en vigor, siempre que hubiera sido pactado con Vladímir Putin.
Más tarde, el presidente ucraniano adoptó un tono menos confrontativo y afirmó que Ucrania respaldaba el alto el fuego. No obstante, señaló que todavía esperaba conocer los detalles y que no estaba claro qué instalaciones quedarían protegidas. La falta de información alimenta las dudas sobre el alcance real de la tregua.
Un acuerdo con impacto directo sobre los combustibles
La iniciativa se enmarca en la prioridad de Trump de contener el precio de los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre. La guerra con Irán ha presionado al alza estos precios y el presidente estadounidense vincula cada vez más el conflicto entre Rusia y Ucrania con sus efectos sobre el mercado energético.
Los ataques con drones ucranianos contra refinerías rusas han afectado a instalaciones que convierten el crudo en diésel y gasolina. Al reducir la oferta disponible, esas operaciones pueden repercutir en el mercado mundial de combustibles. En este contexto, Trump habría pactado con Putin la reincorporación al mercado de unos 13,5 millones de barriles de diésel ruso.
Moscú autorizó parcialmente el sábado las exportaciones, con un volumen de 500.000 toneladas, equivalente a unos 3,7 millones de barriles. Esa cantidad representa algo más de una cuarta parte del volumen mencionado en el acuerdo. Bloomberg sostiene que el suministro no sería suficiente para provocar una bajada significativa de los precios.
La operación también ha abierto un frente político en Estados Unidos. Siete senadores de ambos partidos consideran que el acuerdo podría ser ilegal, dado que el Congreso prohíbe las importaciones de productos energéticos rusos desde 2022.
La negociación agrava la distancia entre Washington y Kiev
El desencuentro no se limita al anuncio público. Los negociadores ucranianos interrumpieron el viernes las conversaciones con representantes estadounidenses en Miami, poco después del acuerdo sobre el diésel, según fuentes conocedoras de las reuniones citadas por Bloomberg.
Una de esas fuentes afirmó que Jared Kushner, yerno de Trump, y Steve Witkoff, enviado especial de Estados Unidos, recordaron durante el encuentro que Washington suministra a Ucrania munición e información de inteligencia. Kiev interpretó esas palabras como una posible advertencia: si sus ataques contra las refinerías perjudicaban a los consumidores estadounidenses, Estados Unidos podría suspender el intercambio de inteligencia.
Para Ucrania, esa posibilidad tendría un peso considerable por su dependencia del armamento y de la información proporcionados por Washington. Al mismo tiempo, Kiev considera que las refinerías rusas son un objetivo estratégico porque generan recursos con los que Moscú financia la guerra. Rusia, además, prevé aumentar un 27% su presupuesto de defensa el próximo año.
El episodio llega después de que Trump sugiriera, un día antes del anuncio, que Zelenski debería plantearse dimitir. También existe un precedente reciente: en septiembre, el presidente estadounidense anunció una tregua energética similar que posteriormente no llegó a convertirse en un acuerdo definitivo. Si Ucrania mantiene los ataques hasta las elecciones legislativas del 3 de noviembre, la disputa con Trump podría profundizarse.










