El precio del Brent, la referencia internacional del petróleo, superó este lunes los 107 dólares por barril, impulsado por la escalada de las tensiones en Ucrania y Oriente Próximo. Los ataques rusos contra instalaciones energéticas ucranianas han puesto en duda un posible alto el fuego, mientras Irán informa de que otro petrolero ha sido alcanzado en el estrecho de Ormuz.
Los ataques en Ucrania ponen en duda la tregua energética
La subida del crudo se produjo después de nuevos ataques rusos contra Ucrania. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que Rusia había golpeado seis instalaciones energéticas durante la jornada, pese al alto el fuego para este tipo de infraestructuras anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La información sobre la cotización del Brent fue difundida por la plataforma de análisis financiero The Kobeissi Letter. Según Reuters, los ataques de la noche del domingo al lunes causaron varias muertes y dejaron decenas de heridos. En Járkov se registraron al menos tres fallecidos, mientras que nuevos ataques durante la mañana del lunes provocaron al menos otros 22 heridos.
Entre los objetivos alcanzados figura una instalación de producción de gas, contra la que, según Zelenski, impactó un dron ruso alrededor de la medianoche. Otros drones atacaron también una gasolinera. El presidente ucraniano considera que estas acciones vulneran la tregua anunciada previamente por Trump.
Sin embargo, no está confirmado que ese acuerdo se haya cerrado. Rusia no ha ratificado la existencia de una tregua y el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que las conversaciones sobre un posible pacto continúan.
El estrecho de Ormuz vuelve a concentrar la atención del mercado
La presión sobre el petróleo no procede únicamente del conflicto en Ucrania. Irán ha comunicado que un tercer superpetrolero de crudo ha sido alcanzado y se ha incendiado en el estrecho de Ormuz, según The Kobeissi Letter. La información no ha sido confirmada de forma independiente.
Ormuz es una de las principales rutas del comercio internacional de petróleo. Cualquier incidente que dificulte el tránsito de petroleros puede alterar el suministro disponible y elevar los costes de los seguros y de los fletes, incluso aunque la producción mundial no se reduzca.
La tensión llega mientras Estados Unidos mantiene una campaña militar contra Irán y trata, al mismo tiempo, de contener el encarecimiento de la energía. Reuters informó además de que Trump ha anunciado un acuerdo para comprar diésel a Rusia. El presidente estadounidense afronta presión por el aumento de los precios de los combustibles, especialmente ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
Trump eleva la presión sobre Kiev
En los últimos días, Trump ha endurecido sus críticas contra Ucrania por los ataques a refinerías rusas, a los que atribuye parte del aumento de los precios de los combustibles. El sábado advirtió a Zelenski de que Kiev debía detener esas operaciones. Una fuente conocedora de la situación citada por Reuters señaló que Washington habría amenazado incluso con suspender el intercambio de información de inteligencia y que también podría estar en riesgo el suministro de armas estadounidenses adquiridas por países europeos para Ucrania.
Zelenski afirmó el lunes que Ucrania no había atacado refinerías rusas durante la noche anterior. Aun así, sostuvo que Rusia debe dejar de golpear las instalaciones energéticas ucranianas antes de que Kiev acepte suspender por completo este tipo de ataques. También se mostró dispuesto a celebrar elecciones si Moscú acepta un alto el fuego total de 60 días, una propuesta que Rusia ha rechazado.
Los gobiernos europeos mantienen sus reservas sobre la tregua energética anunciada por Trump. Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, reclama un alto el fuego más amplio que ponga fin también a las muertes de civiles. Alemania, por su parte, quiere aumentar la presión económica sobre Rusia, mientras la UE ha aprobado su mayor paquete de sanciones contra el país desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
Un petróleo persistentemente caro puede trasladarse a los costes del transporte y la producción, y alimentar la inflación. Ese escenario también afecta a los mercados financieros, incluidas las acciones y las criptomonedas: una inflación más resistente puede limitar el margen de los bancos centrales para reducir los tipos de interés y ejercer presión sobre activos como Bitcoin (BTC).










