Australia prepara nuevas restricciones para las operaciones apalancadas con criptomonedas. La Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC) ha propuesto ampliar las normas que ya se aplican a los contratos por diferencias (CFD) para incluir determinados productos liquidados con activos digitales. El objetivo es reforzar la protección de los inversores minoristas frente a pérdidas que puedan superar su capacidad financiera.
La iniciativa puede afectar especialmente a quienes especulan sobre Bitcoin (BTC) o Ethereum (ETH) con dinero prestado. En cambio, la compra directa de estas criptomonedas y su mantenimiento en una cuenta no quedarían afectados automáticamente por esta ampliación.
La propuesta alcanza a más contratos liquidados en criptomonedas
Los CFD permiten apostar por la evolución del precio de un activo sin adquirirlo. Un inversor puede abrir una posición sobre una subida o una caída de Bitcoin, por ejemplo, y liquidar después el resultado de la operación sin haber tenido la criptomoneda subyacente.
El principal elemento de riesgo es el apalancamiento. Esta herramienta permite controlar una posición superior al capital depositado. Con una aportación de 100 euros y un apalancamiento de diez veces, la posición alcanzaría los 1.000 euros. Un movimiento del 5% a favor generaría 50 euros de beneficio antes de costes, pero una caída de la misma magnitud provocaría una pérdida equivalente.
Australia cuenta desde 2021 con reglas destinadas a limitar estos riesgos para los inversores minoristas. Hasta ahora, esas medidas se han aplicado principalmente a contratos cuyas ganancias y pérdidas se liquidan en dinero. ASIC pretende evitar que las plataformas puedan sortear las protecciones utilizando activos digitales para liquidar las operaciones.
Por ese motivo, el supervisor plantea extender las normas a determinados CFD que se liquiden en criptomonedas. La propuesta también podría alcanzar a contratos vinculados a otros activos, como acciones, cuando el pago se realice mediante activos digitales. Quedarían fuera de esta ampliación determinados futuros y opciones con una fecha de vencimiento fija.
Menos apalancamiento y protección frente a saldos negativos
Una de las medidas previstas es establecer un límite al apalancamiento máximo. Esto reduciría el tamaño de las posiciones que un inversor minorista puede abrir con una cantidad determinada de capital. La propuesta también contempla el cierre automático de las posiciones cuando el saldo disponible caiga por debajo de un nivel establecido.
La protección frente a saldos negativos se mantendría igualmente. En la práctica, quienes operen con estos CFD no deberían perder más dinero del que tengan en la cuenta de negociación correspondiente. Para el supervisor, estas condiciones buscan impedir que una operación muy desfavorable siga generando pérdidas adicionales.
El efecto para los inversores sería una menor exposición potencial en productos de alto riesgo. Para las plataformas, en cambio, la ampliación podría exigir cambios en sus productos y en sus sistemas de control y gestión de riesgos.
ASIC ha abierto un periodo para que empresas, inversores y otras partes interesadas presenten observaciones hasta el 9 de noviembre. Después analizará esas aportaciones y determinará si es necesario modificar la propuesta antes de aprobar las normas definitivas.
La medida forma parte de un endurecimiento más amplio
La revisión de los CFD se integra en una estrategia regulatoria más extensa. En abril, Australia aprobó una legislación dirigida a las plataformas de intercambio y a las empresas que custodian criptomonedas por cuenta de sus clientes. Estas compañías quedarán sujetas al marco australiano aplicable a los servicios financieros y deberán cumplir obligaciones legales adicionales. La nueva legislación entrará en vigor el 9 de abril de 2027.
Además, ASIC ha pedido a las empresas que actualmente operan bajo una exención temporal de determinados requisitos de autorización que soliciten una licencia o modifiquen la que ya poseen antes del 30 de septiembre.
El endurecimiento se dirige, por tanto, a la operativa apalancada y a los proveedores que ofrecen servicios relacionados con activos digitales, no a toda tenencia de criptomonedas. El cambio más relevante recaería sobre quienes utilizan CFD y otros productos similares para ampliar su exposición a los movimientos de precios de Bitcoin, Ethereum y otros activos.











