Vitalik Buterin planteó una hoja de ruta para Ethereum con horizonte en 2030, centrada en ampliar la escalabilidad de la red, reforzar la privacidad y mejorar su sistema de consenso.
Pruebas de conocimiento cero como eje tecnológico
La propuesta sitúa las pruebas de conocimiento cero entre las principales tecnologías para la evolución de Ethereum. Estas herramientas permitirían verificar determinados datos o cálculos sin revelar toda la información subyacente, un enfoque relevante tanto para la privacidad como para el procesamiento de operaciones.
Buterin también señaló el papel de los STARKs recursivos. El planteamiento forma parte de una visión de largo plazo para la red y apunta a una arquitectura capaz de gestionar mayores exigencias técnicas sin limitarse a las capacidades actuales.
Un plan con horizonte en 2030
La hoja de ruta no se presenta como un cambio inmediato, sino como una dirección de desarrollo para Ethereum hasta 2030. Además de las pruebas de conocimiento cero y los STARKs recursivos, contempla mejoras en el consenso, el mecanismo que permite a la red coordinar y validar su funcionamiento.
El planteamiento conecta varias áreas clave del ecosistema: capacidad de procesamiento, protección de la información y robustez de la red. La combinación de estos objetivos refleja la dimensión tecnológica del plan y su carácter gradual.
Expectativas en torno a ETH
Aunque la propuesta tiene un alcance principalmente técnico y se proyecta a varios años, también coincide con las expectativas del mercado sobre el precio de ETH. La referencia no incluye una cifra concreta ni una previsión específica, por lo que el vínculo se limita a señalar que la evolución prevista para Ethereum se sigue igualmente desde la perspectiva de su activo nativo.
Por ahora, el planteamiento de Buterin funciona como una hoja de ruta de largo plazo: define prioridades para la escalabilidad, la privacidad y el consenso, sin establecer en la información disponible un calendario detallado para cada mejora.











