Bitcoin ha retrocedido casi un 1% en las últimas 24 horas, hasta los 83.362 dólares, aunque la caída oculta un movimiento mucho más brusco. La criptomoneda llegó a situarse durante la madrugada por debajo de los 81.000 dólares y después recuperó con rapidez alrededor de 2.400 dólares en apenas unas horas.
El comportamiento refleja la volatilidad con la que Bitcoin afronta un periodo especialmente relevante para los mercados. La atención se desplaza ahora hacia los resultados trimestrales de las grandes compañías tecnológicas y hacia la evolución de los tipos de interés y de la deuda soberana.
Los resultados de inteligencia artificial, bajo la lupa
La temporada de resultados en bolsa comienza mañana. ASML será una de las primeras grandes compañías en presentar sus cuentas, el miércoles por la mañana, en un momento en el que los inversores intentan determinar si el ciclo de inversión en inteligencia artificial mantiene su impulso.
El mercado de opciones estaría descontando para las acciones de ASML un movimiento aproximado del 6,5%, según el análisis difundido por Koen Hoorelbeke, de Saxo Bank. La cifra sería superior a la reacción habitual del valor ante sus resultados, aunque la fuente no detalla una dirección concreta para ese movimiento.
El jueves será el turno de TSMC. En las semanas posteriores presentarán sus resultados otras de las principales compañías vinculadas al sector de la inteligencia artificial. Sus cuentas pueden tener consecuencias que vayan más allá de sus propias cotizaciones, porque la inversión en esta tecnología se considera actualmente uno de los motores del crecimiento económico mundial.
Para Bitcoin, la cuestión es relevante por dos vías. Si las empresas mantienen sus planes de inversión, los mercados podrían interpretar que el ciclo económico conserva parte de su fuerza. Si, por el contrario, ese gasto empieza a frenarse, aumentaría el temor a una desaceleración global o incluso a una recesión, un escenario que probablemente perjudicaría a Bitcoin a corto plazo.
La presión de los bonos y los conflictos geopolíticos
El ciclo de inversión en inteligencia artificial también influye en los mercados de renta fija. Una menor demanda de capital asociada a esos proyectos podría reducir la rentabilidad de los bonos, mientras que un debilitamiento de las expectativas de crecimiento modificaría las perspectivas de los inversores sobre la economía.
La subida de las rentabilidades de la deuda en distintos países está relacionada además con la situación geopolítica. La guerra en Irán mantiene la presión sobre los mercados energéticos, al igual que el conflicto en Ucrania. La evolución de ambos frentes puede afectar a los precios del petróleo y, por extensión, a las expectativas de inflación y a las condiciones financieras.
En teoría, un final repentino de alguno de estos conflictos alteraría de forma significativa ese escenario. Una caída del precio del petróleo aliviaría parte de la presión inflacionista y podría traducirse en menores rentabilidades de los bonos, con un efecto favorable para los mercados financieros. No obstante, la fuente señala que por ahora no hay indicios de que vaya a producirse un desenlace de ese tipo.
También plantea como hipótesis la posibilidad de que Estados Unidos e Irán anuncien un acuerdo, incluso durante esta tarde, lo que podría provocar una caída del 20% en el precio del petróleo. Se trata de un escenario potencial, no de un hecho confirmado. Mientras se despejan esas incógnitas, Bitcoin continúa moviéndose con fuertes oscilaciones: casi un 1% abajo en el balance de 24 horas, pero con una recuperación rápida desde los mínimos de la madrugada.










