El won surcoreano alcanzó el lunes su nivel más alto en aproximadamente dos años frente al dólar, mientras la bolsa del país sufría una intensa presión vendedora. Samsung Electronics acumula una caída del 11,8 % desde la sesión anterior y SK Hynix retrocede un 12,4 %. El índice KOSPI perdió casi un 10 % y acumula un descenso del 16 % en cinco días.
La presión extranjera golpea al KOSPI
Uno de los principales factores detrás del desplome bursátil fue la venta de acciones surcoreanas por parte de los inversores extranjeros. Solo el lunes, estas operaciones alcanzaron un volumen de cientos de miles de millones de wones, según la información recogida por TradingView y Newsbit.
El movimiento se produjo en un contexto de mayor cautela hacia las compañías de semiconductores. Los inversores cuestionan las elevadas valoraciones alcanzadas por el sector y examinan con más atención el ciclo de inversión ligado a la inteligencia artificial. La pérdida de un soporte clave por parte del KOSPI ha acentuado la presión sobre el mercado.
La magnitud de las caídas contrasta con la evolución reciente de los dos grandes fabricantes de chips. Desde el inicio del año, SK Hynix acumula una subida superior al 138 %, mientras que Samsung Electronics avanza alrededor de un 96 %. En este contexto, parte del retroceso actual podría responder a una recogida de beneficios tras las fuertes ganancias acumuladas.
Los buenos resultados de Samsung no frenan las ventas
Samsung había presentado unos resultados trimestrales preliminares sólidos y anticipaba un beneficio operativo récord. Sin embargo, esas cifras apenas ofrecieron respaldo a la cotización. La reacción del mercado muestra que, en esta fase, las expectativas sobre el sector y el posicionamiento de los inversores pesan más que unos resultados empresariales positivos.
También ha perdido fuerza otro de los apoyos que habían sostenido a la bolsa surcoreana durante los últimos meses: los programas de recompra de acciones. Samsung y SK Hynix han recomprado títulos por un valor conjunto de unos 55 billones de wones. Al acercarse el final de estos grandes programas, su efecto como soporte de las cotizaciones se debilita y el mercado queda más expuesto a las ventas extranjeras.
El won avanza por el dólar, el petróleo y las exportaciones
La fortaleza de la moneda surcoreana responde a varios factores. El won se ha beneficiado de la debilidad del dólar estadounidense y del descenso de los precios del petróleo. Además, las grandes empresas exportadoras del país están generando ingresos elevados en dólares.
Cuando compañías como Samsung y SK Hynix convierten esos ingresos en la moneda local, aumentan la demanda de wones. Ese flujo contribuye a explicar que la divisa se haya apreciado alrededor de un 7,7 % frente al dólar desde principios de año.
El mercado refleja así dos dinámicas aparentemente contradictorias. Las exportaciones de los fabricantes de chips y la conversión de sus ingresos sostienen al won, pero esas mismas compañías sufren en bolsa por la recogida de beneficios, el debilitamiento de las recompras y las dudas sobre sus valoraciones. La fortaleza de la moneda, por tanto, convive con una corrección severa en las acciones tecnológicas y en el principal índice bursátil de Corea del Sur.










