Las ventas de LVMH en China continental cayeron a doble dígito en el tercer trimestre, un retroceso que vuelve a poner en duda la recuperación del mercado mundial del lujo. Asia, excluido Japón, fue la única región en la que el grupo redujo sus ingresos frente al mismo periodo del año anterior.
El deterioro del negocio chino provocó una caída del 5% en los ingresos orgánicos de LVMH en el conjunto de esa región. Esta medida excluye el impacto de las adquisiciones y de las variaciones de los tipos de cambio. En contraste, el gasto de los consumidores estadounidenses aumentó unos pocos puntos porcentuales.
La confianza del consumidor chino sigue bajo presión
Los compradores chinos también redujeron ligeramente sus adquisiciones fuera del país. Cecile Cabanis, directora financiera de LVMH, explicó a los analistas que las noticias procedentes de China durante el verano fueron poco favorables y afectaron a la confianza de los consumidores. Según su relato, esa pérdida de confianza frenó temporalmente el consumo, aunque la demanda mostró una mejora al final del trimestre.
El consumidor chino de productos de lujo afronta varios obstáculos. La desaceleración económica está favoreciendo una actitud más prudente y un desplazamiento hacia marcas nacionales de menor precio. Al mismo tiempo, los clientes con mayor poder adquisitivo se ven afectados por la debilidad de la bolsa china y por el endurecimiento de las normas fiscales relacionadas con el patrimonio en el extranjero.
Louis Vuitton, la principal marca del grupo, también tuvo que lidiar con las críticas surgidas tras un litigio sobre marcas comerciales con la cadena china de té Molly Tea. Cabanis admitió que resulta difícil cuantificar el impacto de ese episodio, aunque reconoció que la marca notó sus efectos al comienzo del trimestre.
La cotización vuelve a niveles no vistos desde 2020
Los resultados llegan después de un prolongado castigo bursátil. Las acciones de LVMH cotizan alrededor de un 58% por debajo de su máximo histórico, alcanzado en abril de 2023, y se sitúan en niveles no vistos desde 2020. En lo que va de año, la caída ronda el 41%.
La pérdida de valor bursátil asociada a ese descenso se estima en unos 125.000 millones de euros. La capitalización de LVMH ronda ahora los 187.000 millones de euros, después de varios años de fuerte crecimiento para el grupo y para la industria.
Tras la crisis de la pandemia, los consumidores de todo el mundo impulsaron la demanda de artículos de lujo. Las grandes marcas aprovecharon ese ciclo para elevar sus precios, pero el crecimiento perdió fuerza cuando la economía china empezó a debilitarse y los compradores con menor poder adquisitivo comenzaron a retirarse ante las subidas continuadas.
Un indicador para todo el sector
El retroceso de LVMH añade presión a un mercado que ya mostraba signos de fragilidad. Por el tamaño y la diversidad de su cartera de marcas, el grupo se considera un termómetro del lujo. Sus resultados, por tanto, se interpretan también como una señal desfavorable para Kering, propietario de Yves Saint Laurent, y Hermès, que publicarán sus cuentas a finales de este mes.
Jacques Roizen, cofundador de la consultora Foresight Performance Partners, con sede en Shanghái, no espera diferencias sustanciales entre las compañías. En su opinión, las dificultades afectan al conjunto del sector y las demás empresas cotizadas no obtendrán necesariamente resultados significativamente mejores.
Las ventas de las 25 mayores marcas de lujo en China ya habían caído más de un 10% en julio. Fuera de ese mercado, el conflicto en Oriente Próximo y el elevado coste de la vida siguen limitando el consumo. La recuperación del sector, que el año pasado recibió el impulso de un repunte bursátil vinculado a la inteligencia artificial, afronta así un nuevo punto de tensión.
LVMH, sin embargo, mantiene su apuesta por China. Cabanis señaló que el cambio en la confianza de los consumidores obliga al grupo a redoblar sus esfuerzos, pero subrayó que la compañía no ha dejado de invertir en el país.











