El coste computacional estimado para preparar una transacción de Bitcoin protegida frente a futuros ataques cuánticos ha caído un 82%, hasta 59 dólares. La cifra procede del reto de optimización Quantum-Safe Bitcoin, impulsado por StarkWare, Yukon Research y Eigen Labs, aunque todavía se basa en simulaciones de cargas de trabajo en GPU y no en una transacción completa ejecutada en producción.
El cálculo se situaba en unos 320 dólares durante la primera demostración de la propuesta en la red principal, realizada por StarkWare en agosto. En septiembre bajó a 67 dólares y, a 13 de octubre, el último punto de referencia lo coloca en 59 dólares. La reducción se atribuye principalmente a las mejoras introducidas en el software para procesadores gráficos.
Más capacidad de cálculo, pero aún con limitaciones
La competición busca acelerar las operaciones necesarias para preparar una protección específica de los bitcoins frente a la computación cuántica. Para ello, los participantes han utilizado también herramientas de programación asistida por inteligencia artificial. En su último registro, el sistema superó los 1.000 millones de candidatos verificados por segundo en una tarjeta Nvidia RTX 4090, frente a los aproximadamente 146 millones de la primera medición.
El coste de 59 dólares no representa, sin embargo, el precio final de una operación lista para su uso. Es una estimación dependiente del hardware y calculada a partir de cargas simuladas. Las comisiones de la red Bitcoin no están incluidas y algunas fases del proceso todavía descansan sobre supuestos provisionales. StarkWare ha señalado que el objetivo inmediato es rebajar el coste computacional por debajo de 10 dólares.
La propuesta recibe el nombre de Quantum-Safe Bitcoin (QSB). Su diseño combina criptografía basada en funciones hash con un rompecabezas computacional para proteger fondos preparados específicamente para este fin. Los cálculos necesarios pueden realizarse fuera de la cadena antes de mover las monedas, lo que permitiría ofrecer una capa de protección sin esperar a una modificación de las reglas criptográficas de Bitcoin.
La amenaza afecta a millones de bitcoins expuestos
La urgencia del desarrollo ha aumentado por los avances en computación cuántica. En marzo, Google Quantum AI sostuvo que un ordenador cuántico futuro podría romper la criptografía de curva elíptica utilizada por Bitcoin con muchos menos recursos de los estimados anteriormente. Bajo determinadas hipótesis de hardware, sus investigadores calcularon que algunos ataques podrían completarse en minutos con menos de 500.000 cúbits físicos, aproximadamente 20 veces menos que en estimaciones previas.
Estas máquinas todavía no han demostrado públicamente capacidades semejantes, pero el escenario ha intensificado el debate sobre la transición de las redes de activos digitales hacia sistemas resistentes a la computación cuántica.
El volumen potencialmente expuesto es considerable. Un estudio de Glassnode estimó que unos 6,04 millones de BTC, equivalentes al 30,2% de la oferta emitida en ese momento, tenían sus claves públicas visibles en la cadena. De esa cantidad, 1,92 millones de BTC estaban expuestos por la estructura de sus direcciones y otros 4,12 millones por prácticas como la reutilización de direcciones o movimientos anteriores.
Si en el futuro existiera un ordenador cuántico suficientemente potente, un atacante podría derivar las claves privadas asociadas a esas claves públicas y hacerse con el control de los fondos. La exposición no implica que ese ataque sea posible hoy, pero sí delimita el alcance del problema que los desarrolladores intentan anticipar.
Una solución provisional que no sustituye al protocolo
QSB solo protege las monedas aptas para el procedimiento y cuyas claves públicas convencionales permanezcan ocultas hasta que se trasladen a salidas diseñadas para este sistema. Los fondos que ya han quedado expuestos seguirían siendo vulnerables si apareciera un atacante cuántico capaz antes de que sus propietarios completasen una migración segura.
Además, aunque las transacciones QSB cumplen las reglas de consenso de Bitcoin, las políticas habituales de retransmisión de la red las rechazan. Esto obliga a enviarlas directamente a mineros dispuestos a procesarlas. Durante la demostración de agosto, esa función la proporcionó el servicio Slipstream de MARA.
Por ahora, los investigadores deben validar los nuevos ahorros de cálculo en transacciones completas y asegurar un acceso fiable a los mineros. StarkWare sigue considerando que una actualización más amplia del protocolo de Bitcoin es la vía adecuada para la protección a largo plazo. QSB se plantea, por tanto, como una posible medida intermedia mientras la comunidad estudia cambios más profundos en la infraestructura criptográfica de la red.











