La economía estadounidense empieza a acusar el impacto de unos tipos de interés elevados y de unas rentabilidades de la deuda pública que han subido con fuerza. Christopher Waller, miembro de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal (Fed), advirtió además de que la inversión masiva en inteligencia artificial (IA) puede mantener las presiones inflacionistas durante otros dos o tres años.
Waller realizó estas declaraciones el martes durante el Bloomberg New Economy Forum, celebrado en Nueva Delhi, mientras los mercados esperan nuevos datos de inflación en Estados Unidos y la próxima decisión de política monetaria de la Fed. Su diagnóstico combina dos fuerzas con efectos distintos: el endurecimiento de las condiciones financieras está enfriando la demanda, pero el gasto asociado a la IA eleva la presión sobre determinados bienes y componentes.
La deuda más cara enfría el consumo y la inversión
La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo ha aumentado de forma notable en las últimas semanas. El movimiento también se ha extendido a otras economías desarrolladas, cuyos rendimientos han alcanzado niveles no vistos en décadas, según la información recogida en el encuentro.
Para Waller, este repunte contribuye a hacer parte del trabajo que normalmente corresponde a la política monetaria. Cuando suben los rendimientos, también se encarece la financiación para los hogares y las empresas. Comprar una vivienda o un coche resulta más costoso y la demanda tiende a reducirse, un efecto que puede ayudar a moderar la inflación.
La Fed no ha provocado deliberadamente el aumento de las rentabilidades, según el gobernador, pero sus consecuencias sí están afectando al ritmo de la economía. Entre los factores que han impulsado los rendimientos figuran la guerra entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado los precios de la energía, y la preocupación por el aumento de los déficits presupuestarios.
Este entorno ha cambiado las expectativas sobre los tipos. Según datos de Bloomberg citados en la fuente, desde mediados de septiembre los operadores han reducido en casi 200 puntos básicos las subidas adicionales que esperaban para ocho grandes economías. El ajuste no implica, sin embargo, que la Fed haya terminado necesariamente su ciclo de alzas. La semana pasada, Waller señaló que podrían ser necesarios nuevos incrementos para controlar la inflación, aunque también afirmó que el banco central dispone de margen para decidir cuándo actuar.
El mes pasado, la Fed elevó los tipos oficiales por primera vez desde 2023, con el respaldo unánime del comité de política monetaria. Los inversores llegaron a considerar muy probable otra subida en la reunión del 27 y 28 de octubre, pero esa expectativa se ha moderado después de que dos miembros influyentes de la Junta de Gobernadores apuntaran a que todavía hay tiempo para evaluar la evolución económica.
La inversión en IA añade presión sobre los precios
Waller identificó también un riesgo de naturaleza distinta. Las empresas tecnológicas están destinando billones de dólares a centros de datos, semiconductores y otras infraestructuras vinculadas a la inteligencia artificial. Esa demanda compite por materiales y componentes con otras industrias y puede encarecerlos.
El gobernador señaló que las compañías que amplían sus capacidades de IA están dispuestas a pagar precios elevados para asegurarse el suministro necesario. El efecto ya empieza a percibirse en Estados Unidos, especialmente en el mercado de semiconductores, según su análisis.
A más largo plazo, Waller espera que la IA impulse la productividad. Si las empresas logran producir más con la misma plantilla y los mismos recursos, la economía podría crecer sin que la inflación aumente al mismo ritmo. El problema es el desfase temporal: los beneficios de productividad tardarían varios años en materializarse, mientras que las presiones derivadas de la inversión podrían prolongarse durante otros dos o tres años.
Para los mercados de criptomonedas, el escenario monetario sigue siendo relevante. Unos tipos altos hacen más atractivos activos considerados relativamente seguros, como la deuda pública, y pueden reducir el apetito por inversiones de mayor riesgo. Si la inflación persiste, la Fed podría mantener las condiciones financieras restrictivas durante más tiempo, un factor potencialmente negativo para Bitcoin (BTC) y el conjunto del mercado cripto.
Waller alerta sobre la presión política sobre la Fed
El gobernador también expresó su preocupación por los intentos del Gobierno de Donald Trump de aumentar su influencia sobre la composición de la Junta de Gobernadores. Trump ha criticado a la Fed por no reducir los tipos con suficiente rapidez, mientras que Waller considera que estas presiones suponen una amenaza para la independencia del banco central.
Waller, nombrado durante el primer mandato de Trump, afirmó que confía en que el Congreso y los tribunales protejan esa independencia. La Casa Blanca ha creado este mes una comisión para investigar acusaciones de fraude hipotecario contra la gobernadora Lisa Cook, que niega los hechos. El Tribunal Supremo ya bloqueó un intento anterior de apartarla de su cargo y Cook sostiene que las acusaciones se están utilizando como base legal para destituirla.
La atención inmediata del mercado se centrará ahora en los nuevos datos de inflación. Los economistas prevén un repunte de la tasa general en septiembre por el encarecimiento de la energía, mientras que esperan un ligero descenso de la inflación subyacente.











