Un aumento de los tipos ofrecidos por los bancos se asocia con una desaceleración más pronunciada del crecimiento de USDC que del de USDT, según un estudio publicado el 13 de octubre por el Banco de Pagos Internacionales (BIS). En concreto, un incremento de un punto básico en la remuneración de los depósitos se relacionó con un crecimiento acumulado un 4,8% menor para USDC durante las diez semanas siguientes, frente al 1,9% observado en USDT.
El trabajo, elaborado por Rashad Ahmed e Iñaki Aldasoro, analiza datos semanales entre enero de 2019 y junio de 2025. Su conclusión central es que la competencia entre las cuentas bancarias y las stablecoins no afecta por igual a todos los emisores. Cuando los bancos mejoran el rendimiento de sus depósitos, el incentivo para mantener el dinero en una cuenta bancaria aumenta, pero la respuesta estimada es más intensa en USDC.
Una reacción distinta entre USDC y USDT
El estudio utiliza como referencia una medida agregada de los tipos de seis series nacionales de cuentas de ahorro y depósitos del mercado monetario. No se trata del tipo oficial de la Reserva Federal ni del interés de una cuenta bancaria concreta.
En el modelo principal, basado en mínimos cuadrados ordinarios, un aumento de un punto básico en los tipos de depósito se vincula con una reducción de 4,8 puntos porcentuales en el crecimiento acumulado del valor de mercado de USDC a diez semanas. Para USDT, la estimación es de 1,9 puntos porcentuales. En el conjunto de las stablecoins, el efecto estimado se sitúa en torno al 2,8% menos de crecimiento acumulado por cada punto básico de repricing de los depósitos.
Los autores consideran que la mayor sensibilidad de USDC es compatible con su relación más estrecha con usuarios institucionales estadounidenses y con participantes de las finanzas descentralizadas. Estos titulares podrían comparar con mayor atención la remuneración de una cuenta bancaria y el coste de oportunidad de mantener saldo en una stablecoin. La menor respuesta de USDT, según la interpretación del estudio, encajaría con un uso más vinculado a mercados extraterritoriales y economías en desarrollo.
El análisis, sin embargo, no permite identificar qué titulares cambiaron sus posiciones ni a qué cuentas bancarias se dirigieron esos fondos. Por tanto, la explicación sobre los perfiles de usuarios es una interpretación del patrón estadístico, no una observación directa de esos movimientos.
El modelo alternativo eleva el efecto, pero con cautelas
Una segunda especificación, basada en variables instrumentales para tratar de aislar el efecto de la remuneración bancaria, calcula una reducción aproximada del 9,1% en el crecimiento acumulado por cada punto básico. El procedimiento aprovecha el distinto grado de transmisión de los cambios de política monetaria a los depósitos cuando el punto medio del objetivo de los fondos federales se situaba al menos en el 3,125% cuatro semanas antes.
El BIS advierte de que esta estimación tiene una base más limitada. El estadístico F de la primera etapa es de 9,78, por debajo del umbral convencional de 10 citado por los autores, y la muestra solo incluye un episodio de tipos elevados. En los gráficos de este modelo, el intervalo de confianza del 95% para USDC permanece por debajo de cero, mientras que el de USDT incluye el cero. Esto implica que la relación negativa está mejor respaldada para USDC que para USDT bajo esa especificación.
Las pruebas adicionales mantienen la dirección negativa al controlar episodios como la quiebra de Silicon Valley Bank, acontecimientos del mercado de criptomonedas, volúmenes de negociación y rendimientos de las finanzas descentralizadas. Aun así, las respuestas de los saldos depositados en protocolos de préstamo son imprecisas y la magnitud del efecto depende del modelo y del periodo analizado.
Los incentivos de los operadores también cuentan
La comparación no se limita a los depósitos bancarios. Las plataformas de intercambio pueden ofrecer recompensas variables a determinados clientes, lo que introduce otra forma de remunerar los saldos. Un boletín anterior del BIS distinguió entre pagos financiados con los ingresos de las reservas del emisor y pagos ligados a la actividad de la plataforma, como el préstamo o la negociación.
El programa de recompensas de USDC de Coinbase, por ejemplo, depende de la región, del tipo de cuenta y de los requisitos aplicables. La plataforma puede modificarlo o cancelarlo, y sus saldos de USDC no son depósitos bancarios ni cuentan con el seguro de la FDIC o de la SIPC. Por ello, el rendimiento efectivo que puede comparar cada usuario no equivale necesariamente al de una cuenta bancaria.
El estudio muestra una relación histórica entre los tipos de depósito y el crecimiento de las stablecoins, pero no permite traducir directamente sus coeficientes a una decisión de la Reserva Federal ni calcular cuánto crédito bancario se pierde. Para estimar ese efecto habría que conocer el destino de las reservas, cómo sustituyen los bancos esa financiación y de qué forma ajustan la concesión de préstamos.











