Las bolsas mundiales vuelven a caer ante la combinación de dos riesgos que inquieta a los inversores: la posibilidad de que las enormes inversiones en inteligencia artificial (IA) no generen beneficios suficientes y una inflación en Estados Unidos más persistente de lo esperado. Las empresas tecnológicas concentran las ventas en Wall Street y las pérdidas se extienden por Asia, mientras el oro avanza como activo refugio.
Las tecnológicas lideran las caídas en Wall Street
El Nasdaq Composite pierde alrededor de un 0,8% este jueves, mientras que el Nasdaq-100 retrocede un 1,15%. El S&P 500, más amplio y situado en torno a los 7.700 puntos, cede un 0,24%. El Dow Jones resiste mejor y avanza cerca de un 0,5%, según los datos de cotización recogidos.
El movimiento prolonga la debilidad de la sesión anterior y afecta especialmente a las compañías vinculadas al desarrollo de la IA. El mercado empieza a cuestionar si el gasto multimillonario en centros de datos, chips y capacidad de computación podrá traducirse en beneficios suficientes para justificar las valoraciones actuales.
CoreWeave, proveedor de capacidad de cómputo para aplicaciones de IA, vuelve a situarse entre las empresas más castigadas. Sus acciones ya habían perdido alrededor de un 15% el miércoles y este jueves retroceden cerca de un 7%. En el sector de semiconductores, AMD cae aproximadamente un 5% y Micron, especializada en chips de memoria, baja en torno a un 4%.
La presión vendedora también se deja sentir en los principales mercados asiáticos. El Kospi surcoreano pierde casi un 8% y el Nikkei japonés alrededor de un 5%. Samsung retrocede cerca de un 10%, mientras SK Hynix cae aproximadamente un 11%, en un entorno particularmente adverso para los fabricantes de chips.
Una inflación más alta complica las expectativas sobre la Fed
El segundo foco de preocupación procede de Estados Unidos. Los precios de producción subieron un 1,3% en septiembre frente al mes anterior, más del doble del 0,6% que esperaban los economistas. En términos interanuales, el incremento alcanzó el 6,3%, frente al 5,5% previsto.
Los precios de producción reflejan el coste de bienes y servicios antes de que lleguen al consumidor. Si las empresas trasladan ese aumento a sus precios de venta, la inflación podría mantenerse elevada durante más tiempo. Los precios al consumo estadounidenses ya habían superado previamente las previsiones, lo que refuerza la incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria.
El mercado estima ahora en torno a un 75% la probabilidad de que la Reserva Federal mantenga los tipos sin cambios en su reunión del 28 de octubre. Un escenario de tipos elevados durante más tiempo encarece el crédito y puede frenar la actividad. También suele pesar especialmente sobre las compañías tecnológicas, cuyas valoraciones dependen en buena medida de beneficios esperados en el futuro.
El oro gana atractivo y aumenta la cautela en los mercados
El oro sube alrededor de un 1,2% este jueves, después de haber llegado a ganar un 1,7% a primera hora y alcanzar los 4.177 dólares por onza troy. El avance refleja la búsqueda de activos considerados refugio en momentos de mayor incertidumbre financiera.
Otros mercados también muestran una mayor aversión al riesgo. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años desciende hacia el 5,06%, el dólar se debilita y el Brent pierde alrededor de un 2%, hasta situarse cerca de los 105 dólares por barril.
Este entorno también resulta relevante para las criptomonedas. Bitcoin suele reaccionar a los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y al apetito general por el riesgo. Cuando los inversores reducen su exposición a los activos considerados más arriesgados, los criptoactivos pueden verse igualmente presionados. Por ello, los próximos datos de inflación y la decisión de la Fed aparecen como referencias clave tanto para los mercados tradicionales como para el sector digital.










