Chivo, la billetera digital con la que El Salvador introdujo el bitcoin como moneda de curso legal en 2021, dejará de estar controlada por el Estado. El Gobierno y la estadounidense Linguard Labs anunciaron el 8 de octubre una alianza público-privada para transformar la aplicación en una plataforma financiera con remesas gratuitas, microcréditos y tarjetas de débito. El Estado conservará una participación minoritaria.
Linguard Labs asume el control de la billetera
La mayoría y el control de Chivo pasaron el 20 de mayo de 2026 a Chivo LP, una sociedad de Colorado que, según la descripción recogida por el diario El Mundo a partir de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), está controlada por The Fintex Group y Linguard Labs. La empresa estadounidense tiene su sede en California.
No se han hecho públicos ni el precio de la operación ni el porcentaje exacto que queda en manos privadas o del Estado. El cambio se enmarca en los compromisos asumidos por El Salvador dentro del programa de financiación de 1.400 millones de dólares firmado con el FMI en diciembre de 2024, que incluía medidas para reducir los riesgos vinculados al bitcoin.
La privatización no implica el cierre de las cuentas existentes. Los usuarios conservarán sus cuentas y sus saldos. Linguard Labs afirma que Chivo cuenta con más de 4,5 millones de cuentas registradas.
Remesas, crédito y pagos con distintos activos
El nuevo Chivo ofrecerá remesas gratuitas desde Estados Unidos para los usuarios de la categoría “Regular”. La aplicación también incorporará microcréditos y adelantos cuyo cálculo dependerá de la actividad de cada usuario dentro de la plataforma, además de financiación para comercios.
La propuesta incluirá pagos en bitcoin, dólares y stablecoins, con programas de devolución de efectivo —cashback—, así como tarjetas de débito. Las condiciones financieras de los créditos, incluidos sus tipos de interés, todavía no se han publicado.
Drew Weinstein, fundador y consejero delegado de Linguard Labs, defendió el componente crediticio de la nueva estrategia. “Dar acceso a crédito a los salvadoreños, estén o no bancarizados, también es una victoria”, afirmó, según Latam Fintech Hub.
Con el cambio, Chivo abandona su concepción inicial como proyecto directamente impulsado por el Estado y pasa a operar como una fintech privada con ánimo de lucro. Su nuevo modelo contempla ingresos ligados a los productos de crédito y a las comisiones de la plataforma.
Un proyecto con un uso limitado del bitcoin
Chivo nació en septiembre de 2021, después de la aprobación de la Ley Bitcoin. El Gobierno creó entonces un fideicomiso de 150 millones de dólares y entregó 30 dólares en bitcoin a cada salvadoreño que descargara la aplicación.
La adopción posterior del activo como medio de pago fue limitada. El 91,8% de los salvadoreños no utilizó bitcoin en 2024, de acuerdo con una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública publicada en enero de 2025. Entre enero y abril de 2026, las remesas enviadas mediante billeteras de criptomonedas sumaron 23,1 millones de dólares, equivalentes al 0,7% del total, según el Banco Central de Reserva.
La empresa operadora de la billetera recibió 40,04 millones de dólares del Estado en 2024 y registró pérdidas de 9,63 millones, según sus estados financieros citados por Bloomberg Línea.
La transferencia de Chivo no supone, según la información disponible, una venta de las reservas de bitcoin del país. El Salvador mantiene más de 7.798 BTC, de acuerdo con la Oficina Nacional de Bitcoin. El presidente Nayib Bukele negó en X que esas reservas hubieran sido transferidas y sostuvo que la operación afectó únicamente a las acciones de la billetera.
El FMI señala además que la Reserva Estratégica de Bitcoin continúa custodiando los activos de los clientes en billeteras frías separadas. Aun así, el sector público salvadoreño mantiene exposición a riesgos de custodia, liquidez y tipo de cambio.










