El mercado de las stablecoins mueve cada vez más dinero, aunque su tamaño apenas ha crecido. El volumen de operaciones alcanzó los 891.000 millones de dólares en el tercer trimestre, más de cuatro veces por encima del registrado a comienzos de 2023. En cambio, la capitalización conjunta de estos activos se situó en 301.400 millones de dólares, frente a los 303.100 millones de hace un año.
Los datos proceden de un informe elaborado por The Block Research por encargo de Coinbase. El contraste apunta a un cambio en el funcionamiento del mercado: las stablecoins circulan con mayor velocidad sin que haya aumentado de forma equivalente la cantidad de tokens disponibles.
Más actividad sin más oferta
Las stablecoins son criptomonedas diseñadas para mantener un valor vinculado a otro activo, normalmente el dólar. Su disponibilidad permanente es una de sus principales ventajas frente a los sistemas bancarios tradicionales. Según el informe, el 73% de las transferencias realizadas durante los doce meses hasta finales de julio tuvo lugar fuera del horario de apertura de los bancos estadounidenses.
Esta operativa continua resulta especialmente relevante para los pagos internacionales, que a través de la banca pueden tardar varios días en completarse. El informe también destaca el impacto potencial en los costes para los usuarios. Enviar 200 dólares al extranjero mediante USDC, la stablecoin emitida por Circle, cuesta alrededor de un 86% menos que hacerlo a través de un banco, según sus datos.
La relación entre el volumen de operaciones y la capitalización refleja esa mayor rotación. Al dividir los 891.000 millones de dólares negociados en el trimestre entre la capitalización total del mercado, cada dólar representado en stablecoins cambia de manos aproximadamente tres veces durante ese periodo.
El crecimiento de la actividad convive, por tanto, con una expansión más lenta de la oferta. Standard Chartered retrasó la semana pasada de 2028 a 2030 su previsión de que el mercado alcance los 2 billones de dólares, precisamente por el menor ritmo de aumento de las stablecoins en circulación.
Empresas y bancos se incorporan al mercado
La adopción empresarial también está avanzando. El 30% de las medianas empresas con actividad internacional utiliza stablecoins o está probándolas, frente al 10% de 2024. Shopify permite a sus vendedores aceptar USDC desde marzo; Visa utiliza esta moneda para liquidar operaciones con bancos; Stripe ofrece una cuenta compatible con stablecoins y Western Union dispone de su propio dólar digital.
Los bancos, por su parte, están tratando de participar directamente en el desarrollo de esta infraestructura. Siete de las diez mayores entidades estadounidenses han probado stablecoins o depósitos tokenizados, que representan saldos bancarios mediante tokens en una cadena de bloques. Las otras tres tienen previsto hacerlo, según el informe.
En Europa, Qivalis obtuvo la semana pasada una licencia del banco central de los Países Bajos, De Nederlandsche Bank (DNB). La compañía está respaldada por 37 bancos europeos, entre ellos ING y BNP Paribas, que pretenden emitir conjuntamente una stablecoin vinculada al euro.
También hay una iniciativa para crear una stablecoin vinculada al dólar en la que participan 21 bancos y entidades financieras, incluidos Bank of America, Goldman Sachs y Deutsche Bank. Rabobank forma parte de ambos consorcios. Société Générale fue la primera gran entidad bancaria en lanzar su propia stablecoin, en 2023, mientras que SoFi puso en circulación el año pasado su sofiUSD. U.S. Bank estudia utilizar una stablecoin para pagos internacionales, gestión de liquidez y transferencias de activos aportados como garantía.
El informe calcula que, si el 80% de los pagos internacionales se realizara con stablecoins, la economía mundial obtendría 155.000 millones de dólares adicionales al año. Los investigadores presentan esa cifra como una estimación basada en un supuesto, no como un resultado observado.










