La escisión ECX tomará como referencia los saldos de Bitcoin registrados en el bloque 973.728. La distribución de la nueva moneda dependerá de quién controle las claves de esos fondos en el momento que marque el fork.
El bloque 973.728 fija el saldo de referencia
ECX leerá los saldos de Bitcoin asociados a esa altura concreta de la cadena. En la práctica, el bloque 973.728 funciona como el punto de corte utilizado para determinar qué tenencias se tienen en cuenta en la escisión.
El criterio afecta de forma distinta a los usuarios según dónde mantengan sus bitcoins. Quienes tengan el control directo de sus claves recibirán la moneda vinculada al fork, de acuerdo con la información disponible sobre ECX.
La decisión queda en manos de los exchanges
La situación cambia cuando los bitcoins están depositados en una plataforma de intercambio. En ese caso, el usuario no controla directamente las claves privadas y será el exchange el que decida qué hacer con la moneda resultante de la escisión.
Por tanto, el reconocimiento de ECX no depende únicamente del saldo que figure en una cuenta de usuario, sino también de la política de custodia aplicada por la plataforma. El exchange puede determinar si atribuye la nueva moneda a sus clientes o si adopta otro criterio.
La custodia marca la diferencia
El fork vuelve a poner el foco en una distinción esencial dentro del ecosistema de Bitcoin: conservar los activos bajo custodia propia o delegar su gestión en un tercero. En el primer caso, la referencia son las claves controladas por el usuario; en el segundo, la decisión sobre ECX corresponde a la plataforma que mantiene los fondos.
Así, el bloque 973.728 no solo establece la altura de lectura de los saldos. También determina el marco a partir del cual cada exchange deberá fijar su posición frente a la escisión.












