El regulador bancario federal de Estados Unidos ha publicado una norma definitiva de 721 páginas sobre las monedas estables, en un momento en que el Tesoro presenta la nueva legislación del sector como un pilar de la estrategia estadounidense en los mercados digitales. El texto de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) elimina salvaguardas que los bancos habían reclamado para protegerse frente a una posible salida de depósitos hacia estos activos.
Una norma presentada como un punto de inflexión
La publicación de la norma coincidió, el 21 de octubre, con unas declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent. El responsable comparó la Ley GENIUS con la Ley de Moneda Nacional de 1863, una referencia histórica a la creación de un marco monetario federal en Estados Unidos.
Bessent describió la Ley GENIUS como una pieza fundamental para consolidar la posición del país como capital mundial de las criptomonedas. La norma de la OCC llega así en paralelo al esfuerzo de Washington por establecer reglas específicas para las monedas estables, tokens digitales cuyo valor suele vincularse a una moneda fiduciaria.
La banca alerta del riesgo sobre los depósitos
El movimiento del supervisor ha generado inquietud entre las entidades bancarias. La Asociación de Banqueros Americanos (ABA) respondió a la publicación, en un contexto marcado por el temor de que las monedas estables puedan atraer fondos que actualmente permanecen en depósitos bancarios.
La retirada de las salvaguardas solicitadas por los bancos refuerza ese debate. Para el sector, una expansión de las monedas estables podría alterar la financiación tradicional de las entidades si los clientes trasladan parte de su liquidez a estos instrumentos. El efecto señalado no es una consecuencia confirmada por la norma, sino el riesgo que los bancos han advertido durante la discusión del marco regulatorio.
El alcance de la decisión se entiende mejor por la combinación de ambos movimientos: el Tesoro reivindica la legislación como una base para el liderazgo estadounidense en el ámbito cripto, mientras que el principal grupo de presión bancario cuestiona las implicaciones que puede tener para el modelo de depósitos y crédito. La norma final de la OCC sitúa ahora ese equilibrio en el centro de la siguiente fase regulatoria.







