La inflación de los servicios empresariales de Japón alcanzó el 3,7%, mientras otros indicadores mostraron señales menos contundentes antes de la decisión que el Banco de Japón (BOJ) tomará este viernes. La combinación complica la lectura sobre la evolución de los precios y añade incertidumbre a las perspectivas de la entidad.
Señales divergentes en los servicios
El avance del indicador de servicios empresariales apunta a una presión inflacionista todavía elevada en una parte relevante de la economía japonesa. Sin embargo, la tasa que excluye el transporte se mantuvo estable, sin registrar cambios frente a su lectura anterior.
A esta imagen desigual se suma la moderación del crecimiento de los precios más sensibles a los costes laborales. Este componente había cobrado importancia por su relación con la evolución de los salarios y de los servicios intensivos en mano de obra, pero su enfriamiento introduce un matiz menos firme en el conjunto de los datos.
Un escenario abierto antes de la decisión
Los indicadores no ofrecen una señal única al Banco de Japón. Por un lado, el 3,7% de inflación en los servicios empresariales refleja una presión de precios significativa. Por otro, la estabilidad de la tasa que excluye el transporte y la desaceleración de los precios vinculados al trabajo sugieren que esa presión no se está extendiendo de forma uniforme.
La divergencia llega antes de la reunión del viernes, en la que el BOJ deberá valorar la trayectoria de la inflación de servicios a partir de datos con lecturas contrapuestas. La evolución de los precios empresariales, los componentes asociados al transporte y la sensibilidad a los costes laborales forman así un cuadro menos concluyente para sus perspectivas.










