Las acciones de Intel se hundieron más de un 22% en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street del jueves, después de que el fabricante estadounidense de chips presentara unas previsiones para el cuarto trimestre muy por debajo de las expectativas del mercado. La compañía anticipa además una nueva presión sobre su negocio de ordenadores, precisamente en un momento en el que el auge de la inteligencia artificial está disparando la demanda de componentes para centros de datos.
Ingresos y beneficio por debajo de lo esperado
Intel calcula que sus ingresos se situarán entre 15.000 y 16.000 millones de dólares en el cuarto trimestre. La estimación media de los analistas era de 17.000 millones, aunque algunas previsiones superaban los 18.000 millones. En beneficio ajustado, la empresa espera alcanzar 25 centavos de dólar por acción, frente a los 43 centavos que anticipaba el consenso.
El contraste con el trimestre recién terminado es significativo. Intel superó las previsiones entre julio y septiembre, con un aumento de los ingresos del 21%, hasta 16.500 millones de dólares. El beneficio ajustado fue de 52 centavos por acción, frente a los 41 centavos esperados por los analistas.
El negocio de inteligencia artificial y centros de datos fue uno de los principales apoyos de esas cuentas. Sus ingresos crecieron un 78%, hasta 7.300 millones de dólares. También avanzó la división de fabricación de chips para otras empresas, con una subida del 58%, hasta 6.700 millones.
La evolución fue mucho menos favorable en el área de ordenadores portátiles y de sobremesa. Los ingresos de esta división cayeron un 5%, hasta 8.100 millones de dólares. Intel prevé que el margen bruto se reduzca del 43% al 38% en el cuarto trimestre, lo que refleja la presión sobre la rentabilidad del negocio.
La demanda de IA encarece la memoria
El crecimiento de las inversiones en centros de datos destinados a inteligencia artificial está provocando una fuerte demanda de chips de memoria. Fabricantes como Samsung, SK Hynix y Micron se están beneficiando de ese entorno, pero la escasez de componentes perjudica a Intel al encarecer los equipos informáticos.
El aumento de los precios de la memoria lleva a consumidores y empresas a retrasar la compra de nuevos portátiles y ordenadores de sobremesa. Menores ventas de equipos implican también una demanda más débil de procesadores de Intel. El consejero delegado, Lip-Bu Tan, considera que el encarecimiento de la memoria es uno de los principales retos del sector y espera que la situación empeore de forma considerable en 2027.
La compañía prevé que el mercado mundial de ordenadores personales se contraiga un 10% en 2027, después de una caída del 12% en 2026. Según sus cálculos, la debilidad de la demanda se prolongará al menos durante la primera mitad del próximo año.
La división de centros de datos tampoco pudo atender todos los pedidos. La escasez de materias primas y el cierre temporal de una fábrica en Israel limitaron la capacidad de Intel para responder a la demanda.
Un castigo después de un fuerte repunte
La reacción bursátil llega tras un año especialmente positivo para Intel. Hasta el jueves, sus acciones habían más que duplicado su valor en 2026, impulsadas por las expectativas de que la compañía se convirtiera en una de las grandes beneficiarias de la expansión de la inteligencia artificial.
Desde la llegada de Tan en marzo de 2025, Intel ha recortado plantilla, reducido costes y atraído a inversores como Nvidia y el Gobierno estadounidense. Aun así, la recuperación sigue abierta. La empresa ha perdido cuota de mercado frente a AMD y busca reforzar su posición como fabricante para terceros, un negocio en el que compite con TSMC y que todavía necesita captar grandes clientes externos para mejorar la rentabilidad de sus fábricas.
La caída se produce, además, en una semana de fuertes ajustes para las grandes tecnológicas. Alphabet, matriz de Google, perdió el miércoles unos 520.000 millones de dólares de capitalización bursátil tras publicar unos resultados trimestrales inferiores a lo esperado. Ambos movimientos reflejan el elevado nivel de exigencia que rodea actualmente a la inteligencia artificial: incluso un crecimiento notable de esa actividad puede no ser suficiente si el resto del negocio decepciona.











