El Autódromo de la Ciudad de México rindió homenaje a los pilotos Pedro y Ricardo Rodríguez y a Moisés Solana con un altar de muertos instalado en el recinto. Los tres fallecieron mientras competían en pistas de carrera y forman parte de la memoria del automovilismo mexicano.
Un reconocimiento a tres figuras del automovilismo
La ofrenda reúne los nombres de los hermanos Rodríguez y de Solana como recuerdo de sus trayectorias y de la huella que dejaron en el deporte motor. El homenaje recupera una tradición mexicana para mantener presentes a pilotos vinculados de manera estrecha con el autódromo y con la historia de las carreras en el país.
Pedro y Ricardo Rodríguez son dos de las figuras más reconocidas del automovilismo mexicano. Moisés Solana también destacó en las pistas y compartió con ellos el destino de perder la vida durante una competencia.
La memoria de los pilotos en el autódromo
El altar convierte el recinto de carreras en un espacio de recuerdo para los aficionados y para quienes siguen la evolución del automovilismo nacional. Más allá de la competición, la ofrenda subraya la dimensión histórica de un deporte marcado por sus protagonistas y por los riesgos que afrontaron en la pista.
Con este acto, el Autódromo de la Ciudad de México mantiene viva la memoria de Pedro y Ricardo Rodríguez y de Moisés Solana, tres pilotos cuya historia permanece ligada a las carreras y al patrimonio deportivo del país.











