Los demócratas han conquistado el Congreso de Estados Unidos y asumirán el control de la agenda legislativa a partir del 3 de enero. El cambio devuelve al partido la capacidad de decidir qué proyectos se debaten y quién preside las comisiones, incluidas las que supervisan el mercado de las criptomonedas. Sin embargo, el giro político no garantiza una transformación inmediata de la regulación: Donald Trump conserva herramientas suficientes para bloquear buena parte de las iniciativas.
Más control demócrata sobre la regulación y las investigaciones
El Congreso estadounidense está compuesto por la Cámara de Representantes y el Senado. Para aprobar una ley se necesita el respaldo de ambas cámaras. Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, los republicanos mantenían la mayoría en las dos, una situación que cambiará con la nueva composición.
Los demócratas presidirán las comisiones y controlarán los proyectos que avanzan hacia el pleno. En el ámbito cripto, las más relevantes son la Comisión Bancaria del Senado y la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, donde se preparan buena parte de las normas que afectan al sector.
La senadora Elizabeth Warren, una de las voces más críticas con las criptomonedas en el Congreso, podría asumir la presidencia de la Comisión Bancaria. Además de marcar prioridades legislativas, los demócratas tendrán capacidad para abrir investigaciones, reclamar documentos y citar a ejecutivos. Las compañías vinculadas a la familia Trump, entre ellas World Liberty Financial, podrían quedar bajo un escrutinio mayor.
La diferencia entre ambos partidos no es absoluta. Los republicanos han presentado las criptomonedas principalmente como una oportunidad para las empresas estadounidenses y, durante el mandato de Trump, aprobaron en julio de 2025 la ley GENIUS, que establece un marco para las monedas estables. Pero 78 demócratas de la Cámara también respaldaron la ley CLARITY, aunque el partido reclama controles más estrictos contra el blanqueo, mayor protección al consumidor y límites a los beneficios que puedan obtener los políticos del sector.
La ley CLARITY queda aún más lejos
El principal proyecto para ordenar el mercado ya estaba bloqueado antes del cambio de mayorías. La ley CLARITY pretendía definir cuándo un criptoactivo debía tratarse como un valor y cuándo como una materia prima, determinando así si su supervisión correspondía a la SEC o a la CFTC. También incluía exigencias para las plataformas de intercambio y reconocía el derecho de los usuarios a mantener sus activos en un monedero propio.
La Cámara de Representantes aprobó el texto por amplia mayoría en julio de 2025, pero el proyecto no superó el Senado. Necesitaba 60 votos y en septiembre obtuvo 49. El principal desacuerdo fue la demanda demócrata de impedir que los políticos se lucren con las criptomonedas, una condición que Trump y los republicanos rechazaron.
Con el nuevo Congreso, cualquier iniciativa cuya tramitación no haya terminado debe presentarse de nuevo. Eso deja a CLARITY prácticamente descartada en su forma actual y permite a los demócratas fijar las condiciones de un eventual texto alternativo. El sector cripto también se movilizó en favor de los republicanos: en Ohio se destinaron unos 63 millones de dólares a campañas contra el demócrata Sherrod Brown, crítico con las criptomonedas. Brown, sin embargo, recuperó su escaño en el Senado.
Trump mantiene capacidad de bloqueo
El nuevo equilibrio tampoco detendrá el trabajo de los supervisores. La SEC, presidida por Paul Atkins, presentó en agosto un procedimiento para que los proyectos emitan tokens y en octubre publicó normas sobre custodia de criptomonedas. La CFTC, bajo la presidencia de Mike Selig, planteó a comienzos de octubre sus primeras reglas para las plataformas de negociación.
Ambos organismos dependen del presidente y sus máximos responsables fueron nombrados por Trump. Los demócratas podrán someterlos a comparecencias y cuestionar su actuación, pero no controlar directamente el proceso regulatorio.
El presidente también ha recurrido a órdenes ejecutivas. En marzo de 2025 creó mediante una firma una reserva estratégica de Bitcoin para conservar a largo plazo las monedas incautadas por el Gobierno. El proyecto de la senadora Cynthia Lummis para que Estados Unidos compre un millón de bitcoins en cinco años ya estaba estancado y afrontará ahora más obstáculos.
Trump dispone además del veto presidencial. Para anularlo, los demócratas necesitarían una mayoría de dos tercios en ambas cámaras, una barrera que limita el alcance de su victoria legislativa. Tras el resultado, Bitcoin registró una fuerte caída durante la madrugada y después recuperó terreno, mientras la bolsa estadounidense volvió a los niveles previos al descenso. La fuente también señala que la derrota aceptada por Trump elimina una fuente reciente de incertidumbre, aunque no cambia los argumentos macroeconómicos que sus defensores atribuyen a Bitcoin, como el elevado endeudamiento y el déficit de Estados Unidos.










