Las acciones tecnológicas vuelven a caer con fuerza en los mercados internacionales, especialmente en Asia, mientras el oro prolonga su avance tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos. La victoria demócrata en el Senado y la Cámara de Representantes ha reactivado el debate sobre una posible regulación más exigente para los centros de datos y ha añadido presión a un sector de inteligencia artificial que ya afrontaba dudas sobre la rentabilidad de sus inversiones.
El mercado reaccionó al resultado, pero no de forma uniforme
Wall Street recibió inicialmente el desenlace electoral con alivio. El resultado que más preocupaba a los inversores —una mayoría demócrata en ambas cámaras— ya estaba en buena medida descontado en las cotizaciones, de modo que la incertidumbre asociada a las elecciones quedó atrás. El Dow Jones avanzó más de un 3%, en su mejor sesión desde abril de 2025, mientras el S&P 500 subió un 1,58% y el Nasdaq ganó un 1,44%.
La bolsa estadounidense incorporó alrededor de 1,1 billones de dólares de capitalización, con casi 2.400 valores al alza frente a 1.066 que terminaron en negativo. Sin embargo, el comportamiento de las grandes tecnológicas fue desigual. Microsoft y Apple subieron más de un 5% y marcaron nuevos máximos bursátiles, lo que permitió al Nasdaq cerrar con ganancias.
Nvidia, en cambio, cayó un 3,2% y perdió unos 158.000 millones de dólares de capitalización. El conjunto del sector de semiconductores retrocedió hasta mínimos de seis meses. Esta madrugada, además, los resultados de Arm y Qualcomm fueron recibidos con decepción. En el mercado de futuros, el Nasdaq 100 baja un 0,90%, frente al descenso más moderado del 0,09% que registran los futuros del S&P 500.
Más presión sobre el ciclo de inversión en inteligencia artificial
La victoria demócrata incluso en Texas, uno de los estados clave para la construcción de centros de datos, ha intensificado las inquietudes del mercado. Los inversores temen que un Congreso controlado por los demócratas pueda promover normas más estrictas para unas instalaciones con un elevado consumo de electricidad, aunque por ahora no existe una propuesta concreta en ese sentido.
La preocupación se suma a una corrección que ya estaba en marcha. El Nasdaq 100 terminó el lunes más de un 10% por debajo del récord alcanzado a comienzos de octubre, el umbral que suele marcar la entrada en fase de corrección. El mercado lleva meses cuestionando si el volumen de capital destinado a la inteligencia artificial acabará generando rendimientos suficientes.
Los ingresos de los grandes grupos tecnológicos continúan creciendo con fuerza, pero Alphabet, Meta y Amazon ya gastan más de lo que ingresan. Para financiar esa brecha recurren cada vez más al endeudamiento, y una parte importante de esos fondos termina en fabricantes de chips como Nvidia, SK Hynix y Samsung. Si las grandes plataformas reducen sus inversiones, el impacto se extenderá a toda la cadena de suministro.
El oro gana fuerza y Bitcoin aparece como activo de oferta limitada
En paralelo, el oro subió más de un 3% en la sesión anterior, su mayor avance diario desde agosto, y mantiene hoy la tendencia con una subida del 1,49%. La plata avanzó un 4,96% ayer y suma otro 0,62% en la jornada actual. Ambos metales se benefician de la búsqueda de protección ante la incertidumbre política y de la debilidad del dólar.
La fuente atribuye parte de esa debilidad a la previsión de que una mayoría demócrata dificulte a Donald Trump la aprobación de nuevos aumentos del gasto y rebajas fiscales. También cae el petróleo: el Brent se ha abaratado alrededor de un 20% en una semana, mientras se trabaja en un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos. El descenso del crudo reduce las presiones inflacionistas, y la caída de la rentabilidad de los bonos refleja el temor a una desaceleración vinculada al gasto en inteligencia artificial.
En el escenario que contempla el mercado, una reducción brusca de la inversión tecnológica podría enfriar la economía, provocar una menor demanda de crédito y presionar a la baja los tipos de interés. Ese entorno restaría atractivo al dólar y favorecería activos de oferta limitada como el oro y Bitcoin. La referencia no aporta una cotización concreta del bitcoin ni cuantifica su movimiento, pero lo sitúa junto al metal precioso como uno de los activos que podrían ganar atractivo en ese contexto.











