Dos ciudades concentran más de la mitad de los bloques producidos en la red de Solana, una distribución que introduce un riesgo de concentración geográfica para el funcionamiento de la blockchain.
Una producción de bloques concentrada
La dependencia de estos dos núcleos urbanos significa que una parte relevante de la actividad de Solana está vinculada a una misma área geográfica. El dato pone el foco en cómo se reparten físicamente los participantes que intervienen en la producción de bloques de la red.
El riesgo de una interrupción regional
El principal problema señalado es que una incidencia que afectara a una de esas regiones podría alcanzar una porción significativa de la producción de bloques. No implica necesariamente una interrupción de la red, pero sí expone una vulnerabilidad asociada a la concentración territorial.
La distribución geográfica es uno de los elementos que condicionan la resiliencia de una blockchain. En el caso de Solana, la concentración identificada en dos ciudades plantea la necesidad de observar no solo la participación de los validadores, sino también su ubicación física y la posibilidad de que varios operadores queden afectados por un mismo fallo regional.











