El precio del gas en Europa ha alcanzado sus niveles más altos desde principios de 2023, en un contexto marcado por el bloqueo del gas natural licuado (GNL) en el estrecho de Ormuz. Ante el riesgo de que esta situación derive en episodios de escasez, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha pedido a los gobiernos que revisen sus mecanismos de preparación.
La AIE reclama más margen ante posibles interrupciones
La agencia considera que los países deberían estudiar la creación o el refuerzo de reservas estratégicas de gas. También plantea avanzar hacia contratos más flexibles y reforzar la cooperación internacional para responder con mayor capacidad si se producen nuevas tensiones en el suministro.
La recomendación llega mientras el mercado europeo afronta una subida de precios que devuelve las referencias gasistas a cotas no vistas desde los primeros meses de 2023. La AIE vincula la necesidad de anticiparse a estos escenarios con la posibilidad de que se produzcan problemas de disponibilidad de gas natural.
El estrecho de Ormuz, un nuevo foco para el mercado del GNL
El bloqueo del GNL en el estrecho de Ormuz añade presión a un mercado especialmente sensible a cualquier alteración de los flujos internacionales. La relevancia de esta vía para el transporte energético convierte las interrupciones en un factor capaz de aumentar la incertidumbre sobre el suministro y de alimentar el repunte de los precios en Europa.
En este escenario, la estrategia que propone la AIE combina una mayor capacidad de almacenamiento con acuerdos de suministro menos rígidos. La agencia también pone el acento en la coordinación entre países, una herramienta que puede resultar determinante cuando varios mercados compiten por los mismos cargamentos de gas natural licuado.
El mercado vuelve a poner el suministro en el centro
El movimiento de los precios vuelve a situar la seguridad energética entre las prioridades de los gobiernos europeos. Más allá de la evolución inmediata de las cotizaciones, el debate se centra en cómo prepararse para posibles escaseces y en qué instrumentos permitirían amortiguar el impacto de nuevas interrupciones.
La AIE no plantea una previsión concreta sobre la duración de la tensión actual, pero sí insta a actuar antes de que una eventual falta de gas obligue a tomar medidas de emergencia. Sus propuestas pasan por disponer de reservas, negociar contratos con mayor flexibilidad y mantener una cooperación internacional más estrecha.











