Los últimos datos del índice de gastos de consumo personal (PCE) de Estados Unidos, el indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, han ejercido una presión moderada sobre Bitcoin, el oro y los mercados de acciones. El dato quedó ligeramente por encima de lo previsto y alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2024, aunque la reacción inicial de los mercados ha sido contenida.
El informe refuerza la expectativa de que la Fed mantendrá una postura prudente con los tipos de interés. Aun así, los inversores siguen descontando que el banco central estadounidense no modificará el precio del dinero en septiembre, una previsión que limita el impacto inmediato de la publicación.
El bono a dos años refleja una mayor cautela
La señal más clara tras conocerse el PCE apareció en el mercado de deuda pública. La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a dos años pasó rápidamente del 4,176% al 4,216%, un movimiento de cuatro puntos básicos y cercano al 1% en términos relativos.
Este tramo de la curva concentra las expectativas sobre las decisiones que la Reserva Federal podría tomar durante los próximos dos años. El repunte indica que el mercado contempla ahora una política monetaria algo más estricta, aunque no supone un cambio sustancial en las previsiones generales.
Después de los datos recientes del índice de precios al consumo (IPC) y del índice de precios de producción (IPP), la expectativa mayoritaria continúa apuntando a una Fed sin cambios. El banco central no ha movido los tipos en sus cinco últimas reuniones.
La Fed afronta señales contrapuestas
La autoridad monetaria se encuentra ante un escenario complicado. Por un lado, el mercado laboral empieza a mostrar signos de debilitamiento. Por otro, una bajada de tipos resulta difícil de justificar mientras persisten las presiones derivadas del precio del petróleo.
Los datos publicados corresponden a julio, un mes en el que el crudo se encareció más de un 40% debido a la guerra en Irán. Desde entonces, el petróleo ha retrocedido con fuerza, pero todavía no hay señales de una reapertura del estrecho de Ormuz. Por ese motivo, el peso de estas cifras de inflación puede ser menor de lo habitual: un nuevo agravamiento de la situación geopolítica modificaría rápidamente el escenario.
La combinación de una inflación algo más elevada de lo esperado y un mercado laboral más débil deja a la Fed en una posición incómoda. El dato del PCE añade presión para mantener los tipos elevados, pero no ha alterado por ahora la expectativa dominante de que permanecerán sin cambios en septiembre.
Descensos moderados en los activos de riesgo
La reacción de los principales activos fue negativa, aunque limitada. Bitcoin (BTC) cayó un 0,50%, desde los 78.700 dólares hasta los 78.300 dólares. El oro retrocedió un 0,30%, de 4.630 a 4.616 dólares.
En la renta variable estadounidense, los futuros del S&P 500 bajaron un 0,18%, desde los 7.696 hasta los 7.681 dólares, mientras que los del Nasdaq 100 cedieron un 0,35%, de 29.256 a 29.152 dólares.
Estos movimientos reflejan una respuesta prudente más que una revisión profunda de las expectativas monetarias. El mercado ha incorporado una lectura algo más restrictiva del PCE, pero sigue considerando que la Reserva Federal mantendrá los tipos sin cambios en su próxima reunión relevante.











