Ethereum fue creada en 2015 por el programador Vitalik Buterin con un objetivo que iba más allá de desarrollar una criptomoneda: impulsar una herramienta capaz de dar soporte a aplicaciones descentralizadas y colaborativas.
Un proyecto concebido para las aplicaciones descentralizadas
La propuesta de Ethereum se articuló en torno a la creación de aplicaciones que no dependieran de una estructura centralizada. Su planteamiento buscaba facilitar modelos de colaboración apoyados en una red distribuida, una característica que forma parte de la identidad del proyecto desde sus primeros pasos.
Por eso, Ethereum no se presenta únicamente como un activo digital. Su origen está ligado a una infraestructura pensada para desarrollar aplicaciones descentralizadas, con la colaboración entre sus participantes como uno de sus elementos centrales.
Vitalik Buterin, impulsor del proyecto
El programador Vitalik Buterin fue quien creó Ethereum en 2015. Desde entonces, el nombre del proyecto ha quedado asociado a una visión de la tecnología descentralizada orientada a ampliar los usos de las redes digitales y a facilitar herramientas de trabajo colaborativo.
La cotización de Ethereum puede variar en el mercado, pero su punto de partida se encuentra en esa finalidad tecnológica: servir como base para aplicaciones descentralizadas y colaborativas.












