Los hutíes han ganado terreno en la costa occidental de Yemen y se han acercado a Mokha, una ciudad portuaria situada junto al extremo sur del mar Rojo y próxima al estrecho de Bab el Mandeb. El avance, respaldado por Irán, refuerza la preocupación por la seguridad del tráfico marítimo y añade presión al mercado del petróleo.
Algunos analistas sostienen incluso que Mokha ya estaría bajo control hutí, aunque la información disponible no confirma de forma concluyente la toma de la ciudad. Si el movimiento consolidara su dominio sobre el puerto, el grupo pasaría a controlar un segundo enclave estratégico en la costa yemení, después de Hodeida.
Un punto crítico para el comercio marítimo
Bab el Mandeb conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una de las principales rutas marítimas para petroleros y buques de carga. El estrecho concentra parte del tráfico que enlaza las rutas comerciales entre Europa, Oriente Medio y Asia, por lo que cualquier alteración en la zona puede afectar a la navegación y a los costes del transporte.
Los hutíes ya controlan amplias áreas de la costa yemení, incluida Hodeida, y han perturbado en varias ocasiones el tráfico marítimo en el mar Rojo durante los últimos años. La conquista completa de Mokha les permitiría ampliar su presencia hacia el sur, cada vez más cerca del tramo más estrecho y estratégico de Bab el Mandeb.
Según Bjorn Beirens, asesor de seguridad marítima, ese escenario podría tener consecuencias directas para la protección de los buques que operan en la región. Desde Mokha, los hutíes podrían tratar de avanzar aún más hacia el sur y, en última instancia, aspirar a ejercer influencia sobre prácticamente todo el estrecho.
Riad reclama una respuesta militar
La escalada también afecta a Arabia Saudí. Los hutíes han lanzado misiles y drones contra ciudades del suroeste del país, con daños en instalaciones energéticas. En los ataques más recientes contra distintos puntos saudíes, 73 personas resultaron heridas, entre ellas mujeres y niños, según las autoridades del país.
El príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, mantuvo el jueves dos conversaciones telefónicas con Donald Trump. De acuerdo con Axios, pidió al presidente estadounidense que ordenara ataques militares contra los hutíes. Trump no aceptó la petición y, por ahora, no contempla implicar directamente a Estados Unidos en el conflicto. Washington sí estaría dispuesto a proporcionar a Arabia Saudí inteligencia e información sobre posibles objetivos.
Los hutíes justifican sus ataques como una represalia por las ofensivas respaldadas por Riad contra su territorio y por el bloqueo de varios puertos y aeropuertos. El enfrentamiento mantiene abierta una crisis que trasciende las fronteras de Yemen y afecta a una de las rutas energéticas más sensibles de la región.
Más presión sobre el petróleo
El repunte de las tensiones ha contribuido a elevar el precio del crudo. El Brent ronda este viernes los 105 dólares por barril, en un momento especialmente delicado para los productores del Golfo, que llevan meses afrontando interrupciones relacionadas con el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el mar Rojo ha ganado importancia para las exportaciones saudíes de petróleo. El puerto de Yanbu desempeña un papel relevante y es, precisamente, uno de los objetivos de los ataques hutíes desde julio, después de que el grupo anunciara un bloqueo de los puertos saudíes del mar Rojo. Un avance hacia Bab el Mandeb podría someter a una segunda ruta clave para el comercio de crudo a una presión mayor.
La ofensiva tiene además un coste humanitario. Naciones Unidas calcula que unas 18.500 personas han sido desplazadas de sus hogares en zonas de la costa occidental de Yemen.










