El presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, ha reprochado a Estados Unidos que vendiera euros para apoyar al yen japonés sin consultar previamente a los bancos centrales europeos. A su juicio, una operación de este tipo debería haberse coordinado de antemano con los socios implicados, como había ocurrido en intervenciones anteriores.
La actuación de Washington se produjo en el marco de las medidas adoptadas para contener la debilidad de la moneda japonesa. Japón intervino a finales de julio en el mercado de divisas para sostener al yen, que había perdido valor con fuerza. A comienzos de agosto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó que Estados Unidos había contribuido a reducir la tensión en torno a la divisa nipona.
Una intervención que presionó al euro
Posteriormente trascendió que la ayuda estadounidense se había articulado mediante la venta de euros y la compra de yenes. El movimiento permitió respaldar a la moneda japonesa, pero también introdujo presión vendedora sobre el euro, una circunstancia que hizo especialmente llamativa la operación para los responsables europeos.
Nagel explicó en una rueda de prensa que lo habitual en este tipo de actuaciones es debatirlas y coordinarlas antes con los bancos centrales de las economías afectadas. “Habría sido deseable, y además era lo habitual en el pasado, coordinar y debatir este tipo de intervenciones con antelación”, afirmó.
Según la información recogida por Bloomberg, Estados Unidos se apartó así de la práctica mantenida durante años para las intervenciones internacionales en el mercado de divisas. La venta de euros sin una consulta previa con Europa generó malestar entre los responsables de política monetaria del continente.
El asunto llegó al G20
La falta de coordinación se abordó durante la reunión del G20 de ministros de Finanzas y banqueros centrales celebrada en Asheville, en Carolina del Norte. Nagel señaló que la cuestión fue objeto de un debate amplio y que los participantes comprendieron las reservas expresadas desde Europa.
El presidente del Bundesbank indicó que, dentro del Eurosistema, existía una insatisfacción evidente por no haber recibido información antes de la intervención estadounidense. “Creo que se entendió por qué en Europa, dentro del Eurosistema, no estábamos precisamente satisfechos con que no hubiera habido consultas previas”, declaró.
El precedente de 2011
Las intervenciones coordinadas en el mercado de divisas son poco habituales. El precedente más reciente citado por Nagel se remonta a 2011, cuando Estados Unidos y Japón actuaron conjuntamente sobre el yen con el respaldo de otros países del G7. En aquella ocasión, el objetivo era frenar la apreciación de la moneda japonesa.
Nagel defendió que ese modelo de cooperación vuelva a aplicarse si los gobiernos y bancos centrales deciden intervenir de nuevo. Su petición es que cualquier medida similar se comunique y se coordine previamente con las autoridades monetarias afectadas, especialmente cuando la operación implique vender una moneda europea para adquirir otra divisa.












