Peter Schiff, economista y uno de los críticos más conocidos de Bitcoin (BTC), ha puesto sobre la mesa una alternativa poco habitual a los bonos del Tesoro de Estados Unidos: comprar monedas de cinco centavos. Su argumento parte de una diferencia entre el valor nominal de la pieza y el precio de los metales que contiene. El cobre y el níquel de cada moneda valdrían actualmente más de siete centavos de dólar, frente a los cinco centavos que figuran en ella.
La propuesta, sin embargo, está lejos de ser una operación sencilla. La legislación estadounidense limita la posibilidad de fundir o exportar grandes cantidades de monedas de uno y cinco centavos para obtener un beneficio con sus metales. Además, el volumen físico necesario para acumular una cantidad relevante convierte la estrategia en un problema logístico.
El metal vale más que el valor facial
Las monedas estadounidenses de cinco centavos están compuestas principalmente por cobre y níquel. Cada pieza pesa cinco gramos: aproximadamente 3,75 gramos corresponden al cobre y 1,25 gramos al níquel.
Con los precios recogidos en la fuente, el cobre cerró el martes en 6,69 dólares por libra en el mercado estadounidense COMEX, mientras que el níquel cotizaba alrededor de 16.776 dólares por tonelada. Aplicados a la composición de la moneda, ambos metales suman un valor aproximado de 7,63 centavos de dólar por unidad. Otra estimación citada sitúa ese importe en torno a 7,76 centavos.
En cualquiera de los dos cálculos, la conclusión es la misma: el contenido metálico supera el valor nominal de la moneda en aproximadamente un 55%. La brecha se ha ampliado con la subida del cobre, que alcanzó un nuevo récord en Londres el martes. Entre los factores observados por los operadores figura la posibilidad de que Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones de este metal.
Schiff trasladó su opinión a X con un mensaje directo. Afirmó que el Gobierno estadounidense ya dejó de fabricar pennies para el uso cotidiano y que podría hacer lo mismo con los nickels. Por ello, animó a comprarlos mientras todavía se puedan obtener en los bancos, al considerar que ofrecen una alternativa más atractiva que los bonos del Tesoro.
Fabricar cada moneda cuesta más de cinco centavos
La propia Administración estadounidense pierde dinero con la acuñación de estas piezas. Durante el año fiscal 2025, el coste de fabricar y poner en circulación una moneda de cinco centavos fue de aproximadamente 13,31 centavos de dólar, más del doble de su valor facial.
El problema también afectó al penny. La United States Mint acuñó en noviembre del año pasado los últimos destinados al uso cotidiano. Schiff considera que la moneda de cinco centavos podría seguir el mismo recorrido si los costes de producción continúan por encima de su valor nominal y los precios del cobre y el níquel se mantienen elevados.
El valor teórico no equivale a una ganancia realizable
La principal limitación de la idea es legal. En Estados Unidos no se pueden fundir o exportar a gran escala monedas de uno y cinco centavos con la finalidad de beneficiarse del valor de sus metales. Las infracciones pueden acarrear multas de hasta 10.000 dólares y, en los casos graves, penas de prisión de hasta cinco años.
Cuando un usuario señaló esta restricción, Schiff respondió que no era necesario fundir las monedas porque “conservan su valor”. Esa respuesta deja abierta la dificultad central de su planteamiento: si el metal no puede extraerse y venderse legalmente, la diferencia entre su valor teórico y el valor facial no se transforma automáticamente en una rentabilidad efectiva.
El almacenamiento añade otro obstáculo. Comprar 10.000 dólares en monedas de cinco centavos supondría reunir 200.000 piezas, con un peso conjunto cercano a una tonelada. Una inversión de 100.000 dólares elevaría esa carga hasta unas diez toneladas.
Los bonos del Tesoro, en cambio, no plantean ese problema físico y generan intereses. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años rondaba el 4,77% a comienzos de septiembre. La recomendación encaja con la preferencia de Schiff por activos tangibles, como el oro y otros metales, y con sus críticas al endeudamiento público de Estados Unidos. El cobre y el níquel de los nickels pueden valer más que la moneda, pero convertir esa diferencia en dinero sigue siendo la parte difícil.












