Wall Street comienza septiembre sin una dirección clara. Los futuros del Dow Jones avanzan ligeramente este martes por la mañana, mientras que los contratos del S&P 500 y del Nasdaq 100 apenas registran cambios, en un entorno marcado por la prudencia tras un cierre débil de agosto.
La pausa llega después de un mes positivo para los principales índices estadounidenses, que lograron terminar en terreno alcista pese a varios episodios de volatilidad. El S&P 500 ganó un 2,6% en agosto, el Nasdaq Composite avanzó un 3,9% y el Dow Jones sumó un 1,3%. En el caso del Dow, se trató del quinto mes consecutivo de subidas.
La tecnología mantiene el respaldo del mercado
El sector tecnológico volvió a actuar como uno de los principales apoyos de la renta variable. Las compañías relacionadas con la inteligencia artificial continuaron atrayendo el interés de los inversores, favorecidas por los resultados trimestrales de Nvidia y por la confianza en que el ciclo de inversión vinculado a esta tecnología seguirá sosteniendo las expectativas de crecimiento y beneficios.
Sin embargo, el cierre de agosto mostró que ese impulso no elimina los riesgos que afronta el mercado. El lunes, el Dow Jones perdió más de 370 puntos, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también terminaron la sesión con descensos.
El movimiento se produjo después de un repunte del petróleo provocado por el ataque de Estados Unidos contra dos lanzaderas de misiles en la isla iraní de Larak. En ese contexto, el Brent volvió a superar los 90 dólares, lo que devolvió las presiones inflacionistas al centro de la atención de los inversores.
El petróleo y los tipos ponen a prueba las valoraciones
El mercado se encuentra ahora entre dos fuerzas contrapuestas. Por una parte, la inteligencia artificial continúa respaldando las perspectivas de crecimiento y los beneficios empresariales. Por otra, el encarecimiento del crudo y el aumento de los tipos de interés pueden ejercer presión sobre las valoraciones, especialmente en las compañías de crecimiento.
Un petróleo más caro eleva el riesgo de que la inflación tarde más en moderarse. Esa posibilidad puede traducirse en mayores rentabilidades de los bonos y dificultar que las acciones con valoraciones elevadas mantengan el ritmo de avance registrado durante agosto.
Goldman Sachs también aprecia señales de nerviosismo en el mercado, pese a que los índices continúan cerca de máximos históricos. La percepción que recoge la entidad es la de unos inversores más cautelosos al construir sus carteras, una actitud que contrasta con el buen comportamiento acumulado por la bolsa.
Los datos macroeconómicos marcarán la semana
El calendario añade un elemento de incertidumbre. Septiembre suele ser históricamente un mes complicado para la renta variable, y el avance registrado en agosto plantea la duda de si los inversores mantendrán su disposición a asumir riesgo o preferirán asegurar parte de los beneficios acumulados.
Las próximas referencias económicas pueden ayudar a definir el tono de las operaciones. Este martes y el miércoles se conocerán datos sobre la actividad industrial y el sector servicios en Estados Unidos. El viernes se publicará el informe de empleo correspondiente a agosto, la referencia más relevante de la semana para evaluar el estado de la economía y las expectativas sobre los tipos de interés.











