BlackRock ha reducido de 25 millones a 1 millón de dólares el umbral mínimo de Bitcoin necesario para realizar una conversión directa a su fondo cotizado al contado, IBIT. El cambio facilita que los grandes tenedores de la criptomoneda trasladen sus posiciones a un vehículo de inversión tradicional sin tener que vender primero sus monedas.
La modificación está vigente desde julio, según la información publicada por Bloomberg. La operación se articula mediante el mecanismo conocido como «creación en especie»: el inversor entrega directamente sus bitcoins al fondo y recibe a cambio participaciones del ETF.
Una vía para evitar la venta directa de Bitcoin
La principal diferencia frente al procedimiento convencional es que el inversor no necesita liquidar sus bitcoins para comprar posteriormente participaciones de IBIT. Ese paso intermedio puede tener consecuencias fiscales, ya que una venta puede generar impuestos sobre las plusvalías realizadas.
La rebaja del mínimo amplía el grupo de inversores que puede utilizar esta estructura. Hasta ahora, el requisito de 25 millones de dólares limitaba la operación a patrimonios muy elevados. Con el nuevo umbral, la conversión sigue reservada a grandes tenedores, pero resulta accesible para un número mayor de participantes.
BlackRock no es la única gestora que ha reducido sus exigencias. Bitwise ha recortado el mínimo para este tipo de transacciones de 100 millones a 3 millones de dólares, según la misma información.
Más de 5.000 millones de dólares convertidos en IBIT
El mecanismo ya mueve volúmenes relevantes. Robbie Mitchnick, responsable de criptoactivos de BlackRock, señaló que IBIT ha procesado más de 5.000 millones de dólares mediante operaciones de creación en especie. En octubre, esa cifra se situaba todavía alrededor de los 3.000 millones.
El crecimiento refleja el interés de los grandes inversores por canalizar su exposición a Bitcoin a través de fondos cotizados. En lugar de mantener las monedas bajo custodia propia, pueden recibir participaciones de un producto integrado en la infraestructura tradicional de los mercados financieros.
Mitchnick atribuyó parte de este avance a las preocupaciones relacionadas con la seguridad. Los inversores que custodian directamente sus bitcoins deben asumir la responsabilidad de proteger sus claves y activos frente a hackeos, robos y problemas de almacenamiento. El responsable de BlackRock también mencionó los secuestros como uno de los riesgos que pueden influir en estas decisiones.
«La gente ve lo que ocurre en el mundo real y eso la lleva a dar este paso con una parte o con la totalidad de sus posiciones», declaró Mitchnick a Bloomberg.
El modelo también se extiende a Ethereum
La tendencia no se limita a Bitcoin. Gestoras como Grayscale y VanEck permiten operaciones similares con Ethereum, lo que apunta a una integración progresiva de los criptoactivos en productos de inversión convencionales.
La reducción de los mínimos de entrada no elimina los riesgos asociados a estos activos ni convierte automáticamente la custodia institucional en una solución universal. Sí modifica, en cambio, la forma en que los grandes tenedores pueden trasladar sus posiciones: ahora cuentan con una alternativa para intercambiar directamente sus criptomonedas por participaciones de un ETF, sin pasar necesariamente por una venta en el mercado.










