Las restricciones de Estados Unidos y Países Bajos a la exportación de tecnología avanzada están empujando a China a acelerar el desarrollo de su propia industria de semiconductores. El movimiento puede terminar creando competidores para ASML, el fabricante neerlandés de maquinaria para producir chips, cuya exposición al mercado chino ronda el 20% de sus ingresos totales.
La presión sobre la compañía llega en un momento de fuerte movilización financiera en China. Pekín busca reducir la dependencia de la tecnología estadounidense y europea, y para ello está canalizando grandes cantidades de capital hacia empresas que ocupan posiciones relevantes en la cadena de suministro de los chips, aunque todavía no sean rentables.
El capital chino se vuelca en los fabricantes de chips
El sector chino de semiconductores vive en 2026 su año bursátil más activo hasta la fecha. CXMT, fabricante de memorias, captó más de 7.000 millones de euros en su salida a bolsa en Shanghái. En la primera sesión de cotización, sus acciones subieron un 466%.
YMTC, también especializada en memorias, ha comunicado su intención de salir a bolsa, mientras que el fabricante de maquinaria para chips Dongfang Jingyuan prepara igualmente una operación de este tipo. Varias de las compañías que buscan financiación, entre ellas YMTC y Dongfang Jingyuan, aparecen además en listas de sanciones de Estados Unidos, lo que restringe su acceso a tecnología occidental.
La rentabilidad no es siempre el criterio principal para los inversores ni para las autoridades. De las 49 solicitudes de salida a bolsa presentadas en el mercado tecnológico de Shanghái durante la primera mitad de 2026, aproximadamente la mitad correspondía a empresas con pérdidas.
Paul Triolo, vicepresidente sénior para China y tecnología en DGA-Albright Stonebridge, explica que Pekín está dispuesto a respaldar compañías todavía deficitarias cuando considera que pueden ocupar un lugar estratégico en la cadena de suministro de semiconductores. El objetivo es cubrir con producción nacional el vacío que dejan las restricciones occidentales.
El riesgo para ASML va más allá de perder ventas
Los controles limitan la capacidad de ASML para vender determinadas máquinas a clientes chinos, pero también están modificando los incentivos de sus potenciales competidores. Mientras las empresas chinas podían adquirir equipos neerlandeses, la necesidad de desarrollar alternativas propias a los sistemas EUV más avanzados era menor. Ahora, las restricciones les proporcionan un motivo adicional para invertir en esa tecnología.
Paul Verhagen, investigador del Centro de Estudios Estratégicos de La Haya, considera que el modelo de negocio de ASML se ha visto afectado por el deterioro de la circulación tecnológica global. La empresa neerlandesa ha construido su posición sobre una tecnología crucial y un mercado internacional, pero la fragmentación geopolítica reduce el alcance de ambos elementos.
Michael Roeg, analista de Degroof Petercam, identifica el desarrollo interno de China como una amenaza mayor que la propia prohibición de exportar. Si ASML dejara de vender máquinas en China, sostiene, la demanda podría desplazarse hacia otras regiones. En cambio, si los fabricantes chinos mejoran hasta ser competitivos, la compañía afrontaría un rival con presencia en uno de los mercados más importantes del sector.
La brecha tecnológica sigue abierta, por ahora
China todavía está por detrás de ASML. Marc Hesselink, analista de ING, no espera que la compañía pierda una cuota significativa a corto plazo si se levantaran las restricciones, ya que sus máquinas mantienen una clara ventaja de calidad y ofrecen costes totales de uso más favorables para los clientes.
La distancia, sin embargo, podría reducirse si se endurecen los controles. La llamada Match Act, que se ha retrasado pero no ha sido descartada, podría impedir que ASML venda y mantenga incluso equipos menos avanzados para determinados clientes chinos.
Jefferies también ha recogido informaciones según las cuales Shanghai Yuliangsheng suministra sistemas de litografía de inmersión a fabricantes como SMIC, Hua Hong y CXMT. Estas máquinas son menos avanzadas que las de ASML, pero un acceso más limitado a equipos extranjeros podría obligar a los productores chinos a utilizarlas. Eso daría a sus fabricantes más clientes, experiencia práctica y oportunidades para perfeccionar la tecnología.
ASML no anticipa las consecuencias de posibles nuevas restricciones mientras no sean definitivas. Entretanto, China sigue siendo un mercado clave para la empresa: aproximadamente una quinta parte de sus ingresos procede del país, justo el mercado donde las sanciones pretenden contener la transferencia de tecnología y donde están creciendo sus futuros rivales.










