Brent Kovar, fundador de la firma de inversión Profit Connect, ha sido declarado culpable en Estados Unidos de captar al menos 24 millones de dólares de unos 400 inversores mediante una estafa basada en una supuesta supercomputadora de inteligencia artificial. El equipo prometía generar rentabilidades de entre el 20% y el 30% anual, pero el dinero se destinó a pagar a inversores anteriores y a gastos personales, según la Fiscalía y la documentación del caso.
El veredicto fue comunicado el lunes por la Fiscalía estadounidense en Nevada, después de un juicio de nueve días. Kovar fue declarado culpable de los quince cargos que afrontaba: once por fraude mediante comunicaciones electrónicas, dos por fraude postal y dos por blanqueo de capitales.
Una máquina que prometía rentabilidad mensual
Entre finales de 2017 y julio de 2021, Kovar presentó Profit Connect como una empresa capaz de generar ingresos de forma automática gracias a un superordenador con inteligencia artificial. La compañía aseguraba que la máquina producía una rentabilidad anual de entre el 20% y el 30%, abonada mes a mes, y ofrecía además una garantía de devolución del 100% del capital.
La firma también afirmaba disponer de cientos de millones de dólares en reservas de criptomonedas. Esas reservas, sin embargo, nunca aparecieron. La propuesta se apoyaba en la minería de criptomonedas, una actividad que utiliza potencia de cálculo para obtener nuevas monedas, y en supuestas inversiones en divisas y acciones destinadas a diversificar los ingresos.
La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ya había señalado en 2021 que el dinero captado no procedía de una actividad capaz de sostener las rentabilidades anunciadas. Las nuevas aportaciones se utilizaban para pagar a clientes anteriores, el funcionamiento característico de un esquema Ponzi.
El destino de los fondos
Según la SEC, millones de dólares terminaron en la cuenta personal de Joy Kovar, madre de Brent Kovar. El empresario también empleó parte del dinero para comprar regalos a empleados y una vivienda para sí mismo.
La investigación penal elevó la dimensión conocida del caso. Cuando la SEC hizo pública la actuación en julio de 2021, calculaba que la estafa afectaba a 277 personas y que había movido unos 12 millones de dólares. El proceso posterior situó el importe en al menos 24 millones y el número de afectados en un mínimo de 400, lo que supone una media aproximada de 60.000 dólares por inversor.
Christopher S. Delzotto, responsable de la oficina del FBI en Las Vegas, afirmó que las víctimas creían estar participando en un avance tecnológico, cuando en realidad se enfrentaban a un fraude construido sobre las afirmaciones de Kovar. El veredicto del jurado respalda la acusación de que la supuesta innovación sirvió como argumento para captar fondos.
La sentencia se conocerá el 30 de noviembre
Kovar se enfrenta a una pena máxima legal de 280 años de prisión por el conjunto de delitos. La condena se determinará en la vista prevista para el 30 de noviembre. Esa cifra representa el máximo teórico asociado a los cargos y no anticipa cuál será la pena finalmente impuesta.
El caso muestra cómo una narrativa tecnológica —en este caso, la combinación de inteligencia artificial, minería de criptomonedas y rentabilidades automáticas— puede utilizarse para presentar como actividad productiva un sistema basado en la entrada constante de nuevos fondos.











