John Ternus asume este 1 de septiembre el cargo de consejero delegado de Apple y releva a Tim Cook, que pasa a ocupar la presidencia ejecutiva después de 15 años al frente de la compañía. El cambio abre una nueva etapa en un momento especialmente exigente para el fabricante del iPhone: el mercado espera avances más visibles en inteligencia artificial y duda de que Apple esté avanzando al ritmo de Nvidia, Microsoft o Google.
El iPhone sigue siendo la primera prioridad
La primera prueba para Ternus no estará únicamente en los nuevos productos basados en IA. El ejecutivo deberá mantener el crecimiento del iPhone, todavía el principal motor del negocio de Apple. En el último trimestre, los ingresos procedentes de este dispositivo aumentaron un 21%, un resultado que contribuyó a que las acciones de la compañía subieran alrededor de un 37% en los últimos doce meses.
El contexto, sin embargo, es menos cómodo. El mercado de teléfonos móviles está maduro, los consumidores tienden a prolongar la vida útil de sus dispositivos y el encarecimiento de los chips de memoria puede presionar los márgenes. Según Alex Kantrowitz, de Big Technology, la primera tarea de Ternus es vender iPhones. La cuestión para el nuevo consejero delegado será proteger esa fuente de ingresos mientras demuestra que Apple conserva capacidad para abrir nuevas vías de crecimiento.
La reacción inicial de los inversores refleja la atención que concentra el relevo. Las acciones de Apple, identificadas con el ticker AAPL, bajaban alrededor de un 1,7% durante la sesión, con la transición en la dirección entre los factores seguidos por el mercado.
La inteligencia artificial, el examen decisivo
A largo plazo, el principal desafío de Ternus será la inteligencia artificial. Apple ha realizado promesas en este ámbito, pero los inversores esperan productos concretos que permitan medir el avance de la compañía frente a sus grandes competidores tecnológicos.
Entre las apuestas asociadas a esta nueva etapa figuran un posible iPhone plegable y una Siri renovada desarrollada sobre el modelo Gemini de Google. La eventual colaboración resulta especialmente relevante por la tradición de Apple de controlar estrechamente el hardware, el software y la experiencia de usuario. Recurrir a la tecnología de Google para una función de IA mostraría una disposición más pragmática para reducir distancias en una carrera en la que la compañía llega con retraso, según la percepción del mercado.
La primera gran prueba pública de esta estrategia llegará el 9 de septiembre, cuando se espera que Apple presente nuevos productos. Ese momento ofrecerá una primera referencia sobre la dirección que Ternus quiere imprimir a la empresa y sobre la capacidad de Apple para convertir sus planes de inteligencia artificial en novedades visibles para los usuarios.
Más cambios en la cúpula de Apple
El relevo de Cook coincide con una renovación más amplia de la dirección. Phil Schiller, durante años una de las figuras más reconocibles de la estrategia comercial de Apple, ha dejado sus últimas responsabilidades relevantes relacionadas con la App Store y los eventos de producto. Esas funciones pasarán a Eddy Cue, responsable de servicios, y a Kristin Huguet Quayle, directora de comunicación.
Schiller conserva el título de Apple Fellow, aunque el movimiento se interpreta internamente como un paso hacia la jubilación. Para Ternus, la transición no consistirá solo en ejecutar una estrategia de IA: también tendrá que formar una nueva cúpula directiva mientras mantiene el rendimiento del negocio principal y responde a unas expectativas cada vez más elevadas.










