El Dow Jones y el Nasdaq afrontan la sesión del miércoles bajo presión después de encadenar el martes su tercera jornada consecutiva de descensos. El índice industrial perdió más de 400 puntos y el Nasdaq Composite cayó alrededor de un 1%, mientras el Brent avanzó hasta situarse cerca de los 95 dólares por barril. Los futuros de Wall Street apenas se movían esta mañana, pero la tensión sigue aumentando en los mercados.
El petróleo vuelve a acercarse a los 100 dólares
El repunte del crudo está estrechamente ligado a la escalada militar entre Estados Unidos e Irán. El Brent subió tras nuevos ataques estadounidenses contra Irán y después de informaciones que apuntan a posibles represalias de Teherán contra aliados de Washington. Con el barril alrededor de los 95 dólares, la barrera de los 100 vuelve a quedar relativamente cerca.
Edward Rosenberg, de Strategy Shares, considera que una guerra prolongada mantiene los precios del petróleo elevados y sometidos a una fuerte volatilidad. Las sanciones, el bloqueo de las negociaciones y las señales ambiguas procedentes de Irán están provocando movimientos frecuentes en el mercado energético.
El encarecimiento del crudo añade presión sobre la inflación. Ese escenario podría complicar la actuación de los bancos centrales, ya que un repunte sostenido de los precios energéticos puede elevar el riesgo de que tengan que volver a subir los tipos de interés.
Las rentabilidades de la deuda agravan la presión sobre la tecnología
El petróleo no es el único foco de preocupación para los inversores. La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años subió el martes hasta su nivel más alto desde comienzos de 2025, en una nueva muestra de la oleada de ventas que está afectando a la renta fija global.
El aumento de los tipos de interés perjudica especialmente a las empresas de crecimiento, un grupo con un peso elevado en el Nasdaq. La razón es financiera: cuanto más altos son los tipos, menor es el valor presente de los beneficios que esas compañías esperan obtener en el futuro. Por eso, las valoraciones pueden deteriorarse incluso cuando las previsiones de resultados siguen siendo relativamente sólidas.
Los valores tecnológicos volvieron a situarse entre los más castigados en la sesión del martes. La combinación de un petróleo más caro y unos costes de financiación más elevados está reavivando el temor a que el entorno macroeconómico se vuelva menos favorable para las compañías de crecimiento.
Las caídas se extienden por los mercados asiáticos
La presión vendedora no se limitó a Estados Unidos. En Asia, el Nikkei japonés retrocedió un 2,8% y el Topix perdió un 2,18%. En Corea del Sur, el Kospi se dejó un 3,59%. Australia, Hong Kong y China también terminaron la sesión con descensos.
El comportamiento de las bolsas asiáticas apunta a un episodio de tensión de alcance global, impulsado por varios factores simultáneos: el aumento del precio de la energía, el repunte de las rentabilidades de la deuda y el nerviosismo concentrado en el sector tecnológico.
Algunos inversores han llegado a establecer paralelismos con episodios anteriores de tensión de liquidez, como la crisis financiera asiática de 1997. Por ahora, el mercado sigue pendiente de la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, de las señales que lleguen desde Teherán y de la trayectoria del Brent, cuyo avance vuelve a colocar el umbral de los 100 dólares en el centro de la atención.











