El programa de recompra de bonos anunciado por el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, pretendía aliviar la presión sobre el mercado de deuda, pero terminó produciendo el efecto contrario entre algunos inversores. Dan Morehead, fundador de Pantera Capital, sostiene que la medida fue un “farol” insuficiente para abordar las necesidades de financiación del Gobierno y que esa limitación reforzó el atractivo de Bitcoin (BTC) como activo escaso.
Un programa pequeño frente a una deuda enorme
Bessent anunció el 19 de agosto que el Departamento del Tesoro duplicaría su programa de recompra de bonos del Estado. La medida permite al Gobierno recomprar parte de su propia deuda con el objetivo de reducir la presión en el mercado de bonos. El importe máximo por operación pasó a situarse en al menos 4.000 millones de dólares.
La cifra, sin embargo, quedó rápidamente enmarcada por la magnitud de las necesidades de financiación estadounidenses. Según Morehead, el Gobierno debe vender cada año alrededor de 2 billones de dólares en bonos. En ese contexto, considera que unas recompras de 4.000 millones por operación no ofrecen una respuesta suficiente al problema.
Para el fundador de Pantera Capital, la propia especificidad del anuncio terminó exponiendo la dimensión del desafío. En lugar de disipar las dudas sobre el mercado de deuda, la medida habría llevado a los inversores a preguntarse si Washington dispone realmente de herramientas eficaces para gestionar sus necesidades de financiación.
La deuda como argumento macroeconómico para Bitcoin
Morehead relaciona esta percepción con el comportamiento de Bitcoin durante agosto. La criptomoneda subió un 26% en el mes, que se convirtió en el mejor para el activo desde noviembre de 2025. En ese recorrido, el precio superó brevemente los 81.000 dólares antes de retroceder hacia los 77.000 dólares.
Su lectura es que las criptomonedas siguen funcionando, sobre todo, como una apuesta macroeconómica. Cuando los gobiernos acumulan deuda y crecen las dudas sobre su sostenibilidad, los inversores pueden prestar más atención a activos cuya oferta es limitada, entre ellos Bitcoin. Desde esta perspectiva, el anuncio de Bessent no habría resuelto la preocupación de fondo, sino que la habría hecho más visible.
El razonamiento, no obstante, convive con otros factores que pueden limitar el avance de los activos digitales. Durante el encuentro de Jackson Hole, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, defendió que un crecimiento económico más sólido podría empujar los tipos de interés al alza. Un escenario de tipos más elevados suele reducir el atractivo de los activos que no generan rentas, como Bitcoin y el oro.
Tras el discurso de Warsh, ambos activos registraron caídas. El movimiento sirve como contrapunto a la tesis de Morehead: aunque la preocupación por la deuda pueda favorecer a Bitcoin, una subida de los tipos podría dificultar una ruptura inmediata al alza.
La previsión de un nuevo ciclo alcista
Pese a esos obstáculos, Morehead mantiene una perspectiva positiva para Bitcoin y vuelve a apoyarse en el ciclo de cuatro años que Pantera Capital sigue desde hace tiempo. A su juicio, la reciente caída encaja en el patrón observado en ciclos anteriores.
Su previsión es que Bitcoin inicie una nueva subida hacia finales de este año y dé paso después a un mercado alcista con una duración de entre dos y tres años. Se trata de una estimación de Morehead, no de una certeza sobre la evolución futura del mercado. Por ahora, el episodio de los bonos ha vuelto a colocar en el centro del debate la relación entre la deuda pública estadounidense, los tipos de interés y la demanda de activos digitales.










