Donald Trump volvió a restar importancia al conflicto con Irán, pese a que ya han muerto 18 militares estadounidenses y el enfrentamiento, según la información disponible, se prolonga desde hace más de seis meses. El presidente de Estados Unidos sostiene que la situación tiene una dimensión limitada para el país y que ya no se producen grandes operaciones de combate.
Trump describe un conflicto de alcance limitado
“Lo llamo conflicto militar porque, para nosotros, tiene poca entidad. No es tan grande”, afirmó Trump el viernes. El presidente añadió que las fuerzas estadounidenses realizan ataques de forma ocasional, pero que en este momento “no estamos realmente combatiendo”.
Sus palabras coinciden con la posición expresada un día antes por el vicepresidente JD Vance. Vance señaló que no considera una guerra las hostilidades actuales, ya que, en su opinión, las principales operaciones militares concluyeron hace meses.
Trump reconoció que 18 militares estadounidenses han muerto en el conflicto, aunque puso esa cifra en perspectiva al compararla con las bajas sufridas por Estados Unidos en guerras anteriores. “Uno ya es demasiado”, dijo, antes de recordar que en Vietnam murieron decenas de miles de personas y que Afganistán también dejó un elevado número de víctimas.
El presidente elevó además el tono de sus afirmaciones al asegurar que las acciones de su Gobierno habían sido extraordinarias. “Hemos tomado Venezuela y, en la práctica, también hemos tomado Irán”, declaró, sin que la fuente aporte más detalles sobre esa afirmación.
La gestión de la guerra aumenta la presión política
El intento de presentar el conflicto como limitado llega en un momento incómodo para la Administración estadounidense. Las encuestas reflejan una valoración negativa de la gestión de la guerra por parte de los ciudadanos, mientras que el encarecimiento de la energía está trasladando parte del coste de la crisis a los hogares.
El aumento de los precios energéticos obliga a los estadounidenses a pagar más, entre otros conceptos, por el combustible. Esa presión económica adquiere una dimensión política adicional con las elecciones de mitad de mandato previstas para noviembre. Según la fuente, el desgaste podría perjudicar a los republicanos y poner en riesgo su mayoría en el Congreso.
La comunicación del Gobierno ha insistido con frecuencia en reducir la percepción sobre el impacto del conflicto. Esta estrategia provocó críticas esta semana después de que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, afirmara inicialmente, de forma errónea, que ningún militar estadounidense había muerto en Irán. Un día más tarde, Lutnick reconoció que se había expresado mal.
Un coste militar y económico creciente
Las declaraciones de Trump se producen, por tanto, mientras la Casa Blanca trata de separar la situación actual de la imagen de una guerra abierta y prolongada. El presidente insiste en que las operaciones principales han terminado y en que los ataques son esporádicos. Sin embargo, el balance reconocido de 18 militares muertos y la subida de los precios de la energía mantienen el conflicto en el centro del debate público.
La combinación de bajas, presión sobre el coste de vida y críticas a la gestión presidencial complica el mensaje oficial. Con las elecciones legislativas acercándose, la capacidad de Trump para presentar la guerra con Irán como un episodio menor puede convertirse en uno de los asuntos que determinen el apoyo a los republicanos.











