Bitcoin (BTC) ha recuperado varios niveles técnicos relevantes y, por primera vez en meses, mantiene una ruptura sin devolverla de inmediato. El movimiento ha alterado la estructura reciente del mercado, marcada hasta ahora por repuntes que terminaban en falsas rupturas y nuevas caídas.
La mayor criptomoneda acumula máximos de varios meses junto a buena parte de las principales altcoins, aunque todavía no ha superado el máximo registrado en mayo. Por tanto, el avance no permite dar por terminada la tendencia bajista iniciada en octubre, pero sí muestra señales que diferencian esta subida de los intentos anteriores.
Un rally más fuerte y con mayor continuidad
La primera diferencia está en la magnitud del movimiento. Durante la semana del 17 de agosto, Bitcoin avanzó más de un 23%, su mayor subida semanal desde comienzos de 2023. El precio también recuperó la media móvil de 200 días, un nivel que en ciclos anteriores había coincidido con fases de transición tras el llamado invierno cripto.
Hasta ahora, cada salida del rango de cotización había terminado de forma parecida: Bitcoin superaba una resistencia, pero perdía rápidamente ese avance y sufría una corrección pronunciada. En el movimiento actual, en cambio, la ruptura se ha mantenido durante más tiempo. Esa continuidad es uno de los elementos que está llevando a algunos analistas a considerar que el mercado podría estar entrando en una fase distinta.
El cambio también aparece en el Supertrend semanal. Este indicador, que sigue la intensidad media de los movimientos del precio y dibuja una línea de referencia sobre el gráfico, ha pasado a verde por primera vez desde noviembre. Matthew Hyland señaló el 7 de septiembre que el giro estaba confirmado y lo situó en noviembre de 2025. La última señal comparable se produjo a comienzos de 2023, antes de una etapa alcista que se prolongó durante tres años.
Las señales de suelo y el límite que aún no se ha superado
Entre junio y agosto se activaron varias señales compatibles con una formación de suelo. Más de la mitad de los bitcoins estaban entonces en pérdidas, se produjo una fase de capitulación entre los inversores, disminuyó la presión vendedora y la actividad de negociación se redujo. Estos factores apuntan a un mercado en el que la oferta habría perdido parte de su fuerza.
La interpretación, no obstante, sigue teniendo un límite importante. Bitcoin ha vuelto a fallar por segunda semana consecutiva en su intento de cerrar por encima de la media de 50 semanas. A comienzos de 2023 ocurrió algo similar: el primer intento no prosperó y el precio cayó después hacia la media de 200 días.
El precedente citado en el análisis apunta a que aquella corrección fue seguida por una subida superior al 40% en una sola semana. La comparación no implica que el mismo patrón vaya a repetirse, pero explica por qué algunos participantes observan las caídas como una posible prueba de la fortaleza de la ruptura.
Una hipótesis alcista todavía pendiente de confirmación
El escenario planteado es que Bitcoin pueda encontrarse en una situación parecida a la de comienzos de 2023, cuando una fase de debilidad dio paso a un mercado alcista de varios años. Bajo esa hipótesis, las correcciones servirían para comprobar si los compradores siguen defendiendo los niveles recuperados.
Por ahora, esa conclusión no está confirmada. El precio continúa por debajo del máximo de mayo y la tendencia bajista iniciada en octubre aún no ha sido superada de forma definitiva. Ethereum (ETH) y Ripple (XRP) también participan en la recuperación descrita, aunque la señal principal procede de la evolución de Bitcoin y de su capacidad para sostener los niveles técnicos recién recuperados.










