Nike saldrá el 21 de septiembre del S&P 100, el índice que reúne a algunas de las mayores empresas cotizadas de Estados Unidos. La exclusión llega después de varios años de deterioro en Bolsa: las acciones de la compañía cerraron el pasado viernes en 38,40 dólares, casi un 78% por debajo del máximo histórico de 179,10 dólares alcanzado en noviembre de 2021.
La caída devuelve la acción a niveles de 2014
El descenso bursátil ha llevado a Nike a cotizar en niveles que no se veían desde hace más de doce años. La compañía, uno de los nombres más reconocibles del mercado estadounidense, ha perdido buena parte de su valor desde el récord registrado a finales de 2021.
La salida del S&P 100 supone un nuevo revés para la firma. Los fondos indexados que siguen este indicador deberán deshacer sus posiciones en Nike, aunque el impacto podría ser limitado. La compañía seguirá incluida en el S&P 500, un índice mucho más amplio y de referencia para una parte importante de la inversión indexada.
La evolución de la cotización refleja las dificultades que atraviesa el negocio. Durante la etapa de John Donahoe como consejero delegado, Nike reforzó su estrategia de venta directa al consumidor mediante sus propias tiendas y su plataforma online. Para respaldar ese giro, redujo su colaboración con distintos minoristas.
Una estrategia comercial que no cumplió las expectativas
El cambio de enfoque no produjo los resultados esperados. Nike perdió presencia y visibilidad en los comercios mientras sus ventas digitales y directas también quedaron bajo presión. La empresa trata ahora de recomponer sus relaciones con las cadenas de distribución, después de que el canal minorista haya mostrado un comportamiento más favorable.
Los datos del último ejercicio fiscal reflejan esa divergencia. Nike Direct, la división que agrupa las ventas directas al consumidor, generó 17.700 millones de dólares, un 6% menos que un año antes. Dentro de ese negocio, las ventas digitales de la marca descendieron un 12%. En cambio, las ventas realizadas a través de minoristas crecieron un 6%.
El retroceso no se limita a la distribución. La marca afronta una competencia más intensa, especialmente en el mercado del calzado para correr. Nike dependió durante años de modelos muy conocidos, pero Hoka y On han ganado terreno con rapidez. Además, la compañía ha tenido más dificultades para sorprender a los consumidores con nuevos productos.
China, otro foco de presión para Nike
China se ha convertido en uno de los principales puntos débiles de la compañía. En el último ejercicio fiscal, los ingresos en ese mercado cayeron un 11%, hasta 5.850 millones de dólares.
La combinación de una menor demanda en esa región, la presión competitiva y el desgaste de la estrategia de venta directa ha complicado la recuperación de Nike. La salida del S&P 100 añade presión sobre una acción que ya acumula una caída cercana al 78% desde su máximo, aunque su permanencia en el S&P 500 limita previsiblemente las consecuencias mecánicas de la exclusión.











