Bitcoin ha comenzado la semana bursátil con descensos y vuelve a situarse por debajo de los 79.000 dólares. La criptomoneda acumula una caída de algo más del 1% en las últimas 24 horas, en un movimiento que coincide con el repunte del petróleo, cuyo precio ya supera con claridad los 95 dólares por barril.
El petróleo añade presión al mercado
El avance del crudo aparece como uno de los factores que estarían pesando sobre los activos digitales. El encarecimiento del petróleo introduce nuevas presiones sobre las expectativas de inflación y complica el escenario para los mercados, especialmente cuando las rentabilidades de los bonos también avanzan.
Ese entorno supone una dificultad adicional para Bitcoin. A diferencia de los activos denominados en dólares que generan intereses, la criptomoneda no ofrece un rendimiento periódico. Cuando las rentabilidades de la deuda aumentan, los bonos y otros instrumentos vinculados al dólar pueden resultar más competitivos para los inversores.
Además, unos tipos de interés más elevados tienden a contener el crecimiento de la liquidez y de la masa monetaria. Ese factor reduce el apoyo que habitualmente reciben los activos considerados de mayor riesgo cuando las condiciones financieras son más expansivas.
Bitcoin se mueve al margen del oro y la plata
El comportamiento de Bitcoin contrasta con el de otros activos que suelen asociarse a la protección frente a la inflación. El oro vuelve a cotizar por encima de los 4.400 dólares por onza, mientras que la plata también registra un avance notable.
La evolución divergente entre estos mercados indica que no todas las coberturas están reaccionando del mismo modo ante el contexto actual. Aunque Bitcoin se ha presentado en ocasiones como una alternativa frente a la pérdida de poder adquisitivo de las monedas, en esta sesión su comportamiento no sigue la dirección marcada por los metales preciosos.
La fuente atribuye a Bitcoin una reacción relativamente independiente de la evolución del mercado en este momento. También apunta a que, con el repunte de las rentabilidades y la presión sobre la liquidez, no cabía esperar necesariamente una subida lineal de la criptomoneda.
Las bolsas recuperan terreno gracias a la inteligencia artificial
Mientras Bitcoin retrocede, los mercados bursátiles cotizan en positivo. El impulso se concentra especialmente en las compañías vinculadas a la inteligencia artificial, un segmento que vuelve a captar temporalmente el interés de los inversores.
La atención hacia estas empresas resta protagonismo a Bitcoin dentro del mercado. La inteligencia artificial mantiene una expectativa de transformación en distintos ámbitos de la economía, mientras que la criptomoneda es ya un activo ampliamente conocido por los inversores. Esa diferencia parece estar favoreciendo por ahora a las bolsas frente a la moneda digital.
El resultado es una jornada de contrastes: el petróleo y las rentabilidades de los bonos aumentan, el oro y la plata avanzan y las acciones relacionadas con la inteligencia artificial se mantienen en terreno positivo. Bitcoin, en cambio, afronta una pausa y vuelve a perder el nivel de los 79.000 dólares.











